Del circuito mundial a las plataformas de suscripción: la nueva ruta de las surfistas profesionales

Moana Jones Wong, campeona en Pipeline, y Lucía Martiño, una de las promesas del surf español, acaban de anunciar su incorporación a OnlyFans. No para contenido adulto, sino para compartir entrenamientos, viajes y el día a día de sus carreras deportivas. La noticia ha generado debate, pero también señala una tendencia clara: los atletas buscan nuevas formas de monetizar su talento sin depender exclusivamente de sponsors tradicionales.
La autonomía como estrategia
OnlyFans comenzó con mala fama por alojar contenido explícito, pero ha diversificado su oferta. Surfistas como Pedro Scooby, Nathan Florence y Billy Kemper ya estaban en la plataforma antes que Moana y Lucía. ¿La razón? Control total sobre qué comparten, cómo lo hacen y cuánto cobran. Sin intermediarios, sin filtros editoriales, sin esperar que una marca decida si patrocinarlas o no.
Este modelo resuena especialmente en deportes donde el patrocinio es escaso o volátil. En Perú, donde el surf tiene historia y talento de sobra —desde Sofía Mulanovich hasta los hermanos Tudela—, las oportunidades comerciales siguen siendo limitadas comparadas con otros mercados. Muchos surfistas peruanos combinan la competencia con trabajos paralelos o buscan alternativas creativas para financiar sus carreras.
Nuevos espacios, misma búsqueda
Este fenómeno no es exclusivo del surf. En distintos sectores, especialmente entre jóvenes profesionales y creadores de contenido, hay una búsqueda activa de plataformas que ofrezcan autonomía económica y control sobre la propia imagen. Desde modelos que gestionan sus perfiles en redes hasta quienes publican en sitios como skokka.com.pe , el patrón es similar: menos dependencia de terceros, más capacidad de decisión.
La lógica es la misma que impulsa a una surfista a abrir su canal de suscripción: construir una comunidad dispuesta a pagar por acceso directo, contenido exclusivo y una conexión más cercana. Ya no se trata solo de patrocinios o contratos tradicionales, sino de diversificar ingresos y tomar las riendas de la carrera profesional.
El paralelo peruano
Perú tiene una escena surfera sólida, con spots reconocidos mundialmente como Chicama, Máncora o Punta Hermosa. Pero también tiene una realidad económica compleja para quienes quieren vivir del deporte. No todos consiguen sponsors grandes ni viajan al circuito internacional con facilidad. Muchos dependen de ahorros, trabajos estacionales o el apoyo familiar.
En ese contexto, plataformas de suscripción pueden ser una alternativa viable. No solo para surfistas, sino para cualquier atleta o creador que tenga una audiencia dispuesta a pagar por contenido de calidad. Es un cambio de mentalidad: pasar de esperar que alguien te «descubra» a construir tu propia base de seguidores desde cero.
Incluso en ciudades del interior como Arequipa, donde la movida digital crece con fuerza, han surgido historias de jóvenes que encuentran en las plataformas online una forma de generar ingresos y proyección. Algunas que antes trabajaban como kinesiólogas en Arequipa ahora gestionan perfiles digitales con miles de seguidores, transformando su presencia en línea en un negocio rentable y profesional.
¿Qué sigue?
La decisión de Moana Jones y Lucía Martiño marca un precedente. Si funciona, y todo indica que sí, veremos más atletas siguiendo el mismo camino. Especialmente en deportes con poca cobertura mediática o presupuestos ajustados.
Para el surf peruano, esto podría abrir puertas. Imagina a surfistas locales compartiendo sesiones en Chicama, análisis técnicos de olas, rutinas de entrenamiento o detrás de cámaras de competencias nacionales. Contenido que hoy se pierde en Instagram o TikTok, pero que en una plataforma de suscripción podría generar ingresos constantes.
No todos los surfistas tienen el nivel mediático de Sofía Mulanovich, pero no todos necesitan tenerlo. Con una audiencia nicho de mil o dos mil suscriptores pagando cinco o diez dólares al mes, ya hay un ingreso que puede financiar viajes, equipamiento o entrenamiento.
El debate seguirá. Habrá quienes vean estas plataformas con desconfianza, otros que las abracen sin dudar. Pero lo innegable es que los atletas están tomando control de sus carreras de formas que hace diez años eran impensables. Y en un país como Perú, donde el talento deportivo a menudo no encuentra el apoyo que merece, eso puede ser exactamente lo que se necesita.
Leer comentarios