Arequipa

Los 7 proyectos de trascendencia que aún no se concretan en Arequipa

22 de febrero de 2016
Los 7 proyectos de trascendencia que aún no se concretan en Arequipa

En 25 años  los diferentes mandatarios del país no  hicieron obras de gran magnitud para la región. Curiosamente, estas autoridades no tienen buenos recuerdos de los arequipeños, porque cada uno tuvo inconvenientes y conflictos

La Ciudad Blanca tiene actualmente más de una decena de proyectos  de desarrollo e infraestructura pendientes que, en su momento, los sucesivos presidentes  de la República tucieron la capacidad de darles luz verde. La región no tiene buenos recuerdos de obras de los gobiernos en los últimos 25 años, porque no lo hicieron. ¿Es acaso darle la espalda a Arequipa la venganza por los conflictos sociales que en ella se generaron?
 
Actualmente, la región requiere de la inversión pública –o privada- para que se hagan realidad proyectos como  el megapuerto de Corío que costaría aproximadamente US$ 800 millones; el Sistema Integrado de Transportes de más de US$ 500 millones; el aeropuerto de La Joya; la conclusión de la autopista Arequipa – La Joya; el Polo Petroquímico;  el Gasoducto Sur Peruano; impulsar Majes II, entre otras obras de impacto nacional y regional que están en veremos. Estas dos últimas son las únicas que, tras varios años de demora, iniciaron su marcha lentamente con obras previas.
 
Un ejemplo de lo relegada que está Arequipa es el SIT. El proyecto que pretende ordenar el transporte de la ciudad, duerme el sueño de los justos. En reiteradas oportunidades el alcalde provincial, Alfredo Zegarra, acudió al Ejecutivo para que se defina el tipo de vehículo y se desembolse el dinero, pero todo está en veremos. Somos los entenados del Gobierno, se atrevió a decir el burgomaestre ante tantas evasivas.
 
Ser el entenado encajaría bien para traslucir esta situación, porque todos los gobernantes tuvieron inconvenientes con los characatos y no heredaron obras hace 25 años.
 
FUJIMORISMO
Desde la entrada al poder del fujimorismo, en 1990,  la segunda ciudad más importante del Perú  fue desplazada a un rincón. En la década noventera, cuando Alberto Fujimori era el mandamás, se centralizó la inversión pública. 
 
El analista político, Gonzalo Banda,  afirma que en ese momento se redujo a los gobiernos provinciales las atribuciones para el manejo de sus presupuestos para que dependan más del gobierno central. Así era más difícil. 
 
La tierra del Misti nunca quiso a Fujimori. Incluso  el nipón pasó un momento amargo cuando en la inauguración del estadio de la Unsa, recibió una silbatina y abucheos durante minutos en señal de rechazo. En sus mítines de campaña también ocurrió algo similar.
 
SIN DEJAR HUELLA
Mientras que tras la caída del régimen y cuando Alejandro Toledo gobernaba el país, se inició un proceso de descentralización para los gobiernos regionales. Pero se les otorgó las competencias y no las capacidades técnicas. En ese momento, ya se pretendió retomar el proyecto Majes – Siguas.
 
El “cholo sano y sagrado” tampoco dejó su periodo sin ser repudiado por la Ciudad Blanca. Sucedió en el 2002 con el Arequipazo, cuando pretendió privatizar las empresas eléctricas Egasa y Egesur y que, tras las protestas, Toledo tuvo que pedir disculpas.
 
Cuando Alan García entró a su segundo periodo  tampoco plasmó obras de gran impacto. Al igual que Ollanta Humala quien “tuvo el mal tino de venir para inaugurar obras que hizo Cerro Verde, solo los privados se interesaron por ejecutar obras como los intercambios y la planta de tratamiento (La Enlozada) al que Humala asistió para la inauguración”, dijo.
 
Ellos también tuvieron sus diferencias con los hijos del Misti, tras los conflictos sociales emprendidos por agricultores del valle de Tambo en contra del proyecto minero Tía María.
 
FALTA CONVICCIÓN
Para Gonzalo Banda, el déficit de inversión pública no pasa por un ánimo de venganza de los presidentes –aunque puede sumar- sino a una falta de convicción  de los mandatarios para tomar las decisiones y del peso político para presionar que se pongan en marcha. Los congresistas actualmente no hacen valer el respeto por la región, como lo solían hacer políticos como Mario Polar, Víctor Andrés Belaúnde y José Luis Bustamante y Rivero.
 
“Los arequipeños esperamos que quien sea electo presidente tome en pie estos proyectos y los ejecute para que no queden retrasados otros periodos más”,  finalizó.
 
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