POLÍTICA INTERNACIONAL DEL PERÚ
El autor cuestiona deficiencias diplomáticas mientras plantea mayor respaldo institucional hacia comunidades migrantes.

Por: Dr. Fortunato Turpo Choquehuanca.
La política internacional peruana tiene importantes objetivos como la de promover un clima de paz y seguridad: promover el respeto a los de derechos humanos; participar en los procesos de integración política, social, económica y física; impulsar el desarrollo sostenible de las regiones fronterizas; fortalecer una diplomacia interna que promueva, proteja y apoye a las comunidades y las personas, e impulsar políticas migratorias globales que incorporen la promoción de oportunidades laborales.
Estas proposiciones están ampliamente desarrolladas en nuestro libro REPÚBLICA DE ARISTÓCRATAS. Postulados que permiten ejecutar una política exterior al servicio de la paz, la democracia y el desarrollo, mediante una adecuada inserción del Perú en los diferentes continentes del mundo y en los mercados internacionales, sobre la base del derecho internacional, incluyendo a las organizaciones políticas y a la sociedad civil.
Si bien la diplomacia es “el manejo profesional de las relaciones entre soberanos”, que promueve y protege la buena imagen de un Estado en el mundo globalizado de hoy, la otra cara o el otro discurso, está plagado de mentiras e hipocresía; es decir, siempre se utiliza el doble discurso: por un lado, se muestra las bondades de un Estado con su población, y por el otro, la realidad interna que es otra, donde hay pobreza y discriminación sin inclusión social de verdad, que aporte al desarrollo integral del país.
La política externa del Perú ante el mundo no está del todo bien llevada, como personalmente lo hemos comprobado, cuando fui miembro del Foro Permanente de la ONU, por muchos años, como representante de Sudamérica, Centro América y el Caribe. Por ejemplo, en Doha, VI Conferencia Internacional de las Nuevas o Restauradas Democracias (29 de octubre - 1 de noviembre de 2006), encontramos al cónsul peruano en Grecia, casi en abandono; en Montreal (Canadá) la oficina del consulado precariamente instalado; peruanos (as) en Ginebra y Lyon, conciudadanos nuestros perseguidos por su ilegalidad sin protección de las embajadas cuando recurren ante ellas y; la última firma del tratado con la Unión Europea sobre la eliminación de la visa Schengen, no es un logro completo, porque no se promueve el viaje de la clase media y baja peruanas para que puedan trabajar por lo menos 90 días.
No puedo dejar de mencionar, con autoridad, que la política internacional del país en los foros internacionales sobre el papel desempeñado por algunos representantes del Perú en la OEA y en la ONU, tienen serias deficiencias referente a los conocimientos y planteamientos ante los problemas internacionales y especialmente, con la falta de conducta diplomática en estas reuniones en representación del Perú.
En consecuencia, la política internacional del país debe ser prioritaria para la protección del ciudadano peruano en el extranjero. Las embajadas deben interceder ante la autoridad del país donde se encuentren y no permitir el maltrato; y mediar la política migratoria en otros países como ante los Estados Unidos de Norteamérica. El Perú es un faro de civilización y cultura que nos dejó el imperio inca en el Pacifico y en América. En el mundo académico, en el seno de muchas universidades del orbe lo admiran en sus investigaciones de forma permanente.




