Arequipa

El milagro de la Virgen de Chapi para su cuidador

30 de abril de 2018

Párroco encargado de la iglesia que protege a la virgen estuvo a punto de morir por un infarto.

Desde hace 12 años y seis meses se encuentra cuidando que nada le ocurra a la imagen de la Virgen de Chapi, pero hace cinco años estuvo a punto, no solo de dejar Polobaya, sino también este mundo, debido a un infarto que lo mantuvo por varios días en cuidados intensivos. Los médicos especialistas, no se explicaban como es que seguía con vida.

El padre Zacarías Kumaramangalam, de origen hindú, el 12 de abril del 2013, llegó hasta Tingo donde generalmente se hospedaba, luego que regresaba del Santuario de Chapi; pero esta vez los hermanos de la congregación lo notaron bastante desmejorado, con mal semblante, sudaba mucho. Pensó se trataba de un cuadro de gases estomacales.

Aun así, lo llevaron a la clínica San Juan de Dios, pero cometieron el error de decirle, el inexperto médico, lo que creía era el motivo de su cuadro, por lo que solo le recetó un jarabe para aliviar los gases estomacales, sin siquiera tomarle la presión arterial.

Al día siguiente, sin mayor alivio, decidió partir nuevamente a Chapi, a pesar de la oposición de sus hermanos. “Es que tenía una serie de compromisos, debía celebrar una misa en Sogay y también en Chapi, así que manejé mi camioneta y me fui, además el dolor había disminuido un poco, aunque me sentía muy incómodo”, cuenta el sacerdote religioso.

Dijo que ese día, hizo su trabajo con mucha dificultad, pero no pasó una buena noche. “Yo cuando estoy mal con el estómago acostumbro tomarme una pequeña copita de anisado y se me pasa. Me tomé tres y no pasó nada, seguía mal”, comentó.

Al Santuario acude la señora Nury Salas, para apoyar en la administración y el cuidado de la imagen, quien lo vio bastante desmejorado, recomendándole que no vaya hasta el pueblo de Polobaya donde tenía una misa. No hizo caso e igual se fue a oficiarla. Al término, no quiso aceptar el almuerzo que le invitaron; pero de pronto comenzó a sangrar de la nariz. “Nunca me pasó, a pesar que siempre estuve en las alturas”, contó.

Regresaron al Santuario y por la noche, prácticamente le obligaron a tomar una sopita. El domingo, luego de dos días de padecimiento, decidió viajar a Arequipa, pero esta vez acudió donde un amigo médico, Julio Aragón que es cardiólogo y le contó todos los síntomas. “Me miró y me dijo que no se explicaba cómo estaba vivo, me hizo un electrocardiograma. Estaba teniendo un infarto, así que de inmediato me llevaron a la clínica, como a un viejito, ahí me quedé una semana en cuidados intensivos”, cuenta el sacerdote.

El padre Kumaramangalam tenía una arteria completamente taponeada y la otra en un 50%, así que le dieron tratamiento de un mes para estabilizarlo y le recomendaron se fuera a La India para que sea operado.

“Allí las operaciones son menos costosas y hay mejores especialistas, pero tuve que viajar más de un día y en el avión me cuidaban como enfermo grave, pero yo me sentía bien. Ahora sé que la mamita de Chapi me salvó la vida. Mi amigo médico me dijo que me devolvió el favor que yo le hacía al cuidarla, y ahora estoy convencido de eso”, añadió.

Ahora recibe tratamiento, pero no acata la recomendación de siempre viajar acompañado, más aún si se encuentra en pueblos desolados y hasta altas horas de la noche, como suele hacerlo. Además, para llegar hasta Chapi, es necesario pasar por Hornillos, que está a más de 3 mil 400 metros de altura, lo que no es bueno para su corazón.

“Ya sé que me está cuidando”, asegura, aunque dice que puede permanecer en el Santuario algo más de un año. Al oír eso, monseñor Javier del Río le dice: “Eso no va a pasar nunca, no lo vamos a dejar ir, haremos una marcha en toda Arequipa”.

Al principio, el sacerdote tenía duras peleas con los comerciantes, quienes no respetaban su autoridad en el Santuario. Fue insultado, acusado en la radio de “robarse” el dinero, fue amenazado de muerte. “Ya no hago caso, como han cerrado todo el Santuario, ellos se quedan afuera y ahora hasta bromeamos, a pesar que quieren meterse, yo no lo permito”, comenta riendo.

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