“Abimael Guzmán no tenía afecto por Arequipa”
5 de septiembre de 2017

El periodista Umberto Jara está próximo a presentar su nuevo libro “Abimael, el sendero del terror” (Planeta), libro que se enfoca en la vida y los primeros pasos de Guzmán antes de ser el líder de Sendero Luminoso. El filósofo pasó su adolescencia y formación universitaria en Arequipa donde se dan etapas claves para sus ideas revolucionarias. En esta entrevista Jara da detalles de su investigación en exclusiva para El Pueblo y da las alertas para que no surja el terror, a 25 años de la captura de Abimael.
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Por: Lino Mamani A.
– ¿Qué pasos de la vida de Abimael Guzmán en Arequipa se cuentan en el libro, antes de ser el genocida que conocemos?
Abimael Guzmán llega a la ciudad de Arequipa cuando cumple 15 años de edad. Nunca antes había vivido en la ciudad de Arequipa, él nació en Mollendo, luego estuvo en el pueblito de El Arenal y de ahí se fue a Chimbote y al Callao. Llega (a la Ciudad Blanca) en febrero de 1949, porque estando en Lima casi fallece de una peritonitis, y una prima del padre se apiada y hablan con el padre que accede a recibirlo. La relación entre ambos es muy distante porque 15 años después de haber nacido recién lo conoce, pero tiene la suerte de que su madrastra, Laura Jorquera, lo acoge.
–La madrastra chilena…
Era una persona que lo acoge y le da el mismo trato que a los hijos del matrimonio, lo matricula en el colegio de La Salle para que haga tercero, cuarto y quinto de media. Luego le permite ir a la Universidad San Agustín (Unsa) para que pueda estudiar la carrera de Derecho y también se matricula en Filosofía. Si esta señora no le hubiera dado esta acogida no habría tenido oportunidad de acceder a una buena educación. Por eso es que, incluso cuando ya (Guzmán) está en prisión, tiene buenos recuerdos de ella. Él que no es expresivo, los pocos relatos de emotividad están referidos a Jorquera.
–Lo detalla Abimael en su libro “De puño y letra”. Jorquera fue crucial en su vida…
En los 15 años de vida, la primera vez de afecto y vida familiar es gracias a su madrastra, porque Guzmán en los años que pasó en el Callao, en la casa de sus tíos, le hicieron ir al colegio a cambio de que sea el empleado doméstico de la casa, en cambio la madrastra le dio un estatus de hijo.
–Aparte de ello, ¿qué tan importante fue Arequipa para Abimael?
En Arequipa descubre el marxismo a través de un catedrático suyo, el doctor (Miguel Ángel) Rodríguez Rivas. El docente fue quien le abre el escenario a los libros del marxismo, es una persona a quien empieza a poner mucha admiración porque le presta libros, leen juntos, es una especie de tutor comunista. La relación es tan cercana que los sábados iban al Crillón Serrano (calle Perú 109), un bar donde cambiaban lo académico por tomarse unos tragos con otros catedráticos.
– ¿Este es el momento de quiebre en sus ideas?
Hay dos momentos, uno es el descubrimiento del marxismo y el otro la rebelión de 1950 en Arequipa, cuando toda la ciudad se levanta en contra del gobierno militar de Odría. Guzmán es un espectador cercano y directo de toda la rebelión, él dice que su conciencia social se le enardece cuando ve la rebelión de Arequipa, descubre la lucha social. A raíz de eso quiso inscribirse al Partido Comunista. Los marxistas comunistas le dicen que no es obrero y no puede inscribirse, porque en esa época, el partido era solo para los obreros y él era un estudiante de derecho. Meses después, y por su insistencia, logra que lo acepten.
– ¿Usted visitó la casa de Álvarez Thomas donde vivió Abimael?
Sí, Blanca Valdivia de Álvarez, una señora que vivió en esa casa con Abimael Guzmán, me la describió. Esta señora, natural de El Arenal (Islay), es dos años mayor que Abimael y trabajaba en el servicio y cuidado de los hijos. Ella me indicó que Guzmán era un muchachito callado, muy estudioso y se llevaba bien con sus hermanos y la madrastra, pero cuando el padre llegaba a la casa, Guzmán se iba a pasear o caminar por su cuenta. Cuando fui vi que en la casa funciona el instituto de turismo y gastronomía Stendall y al entrar paseé, y al notar que no era alumno, vino el guachimán a decirme que por favor no tomara fotos y que saliera porque no querían que divulgue que fue la casa de Abimael Guzmán, porque “vienen y malogran el prestigio”.
–Algo exagerado.
Supongo que cuidará el negocio, porque esto es una muestra de toda la imagen negativa que Guzmán ha generado por donde fue.
–Claro, porque el arequipeño hincha el pecho por Vargas Llosa, Alberto Hidalgo, José Luis Bustamante y Rivero, pero nadie sentiría orgullo por Abimael Guzmán.
Exacto, porque Arequipa fue una cuna de escritores importantísimos, abogados, juristas, maestros y parlamentarios de primer nivel. En una ciudad con toda la tradición que tiene Arequipa, de la cual salieron presidentes como Bustamante y Rivero, parlamentarios, catedráticos como Cornejo Chávez, pero Abimael es una mancha, aunque él nació en Mollendo, donde estuvo solo una semana y después creció en el Arenal (Islay).
–Cuya casa aún existe…
Es una casa en la que los propietarios nunca la tocaron, la familia Cárdenas construyó a la espalda donde era el patio. Creo que es por temor a algunas acciones, porque corrió la leyenda urbana de que Guzmán había pedido de que no se toque esa casa, cosa que yo no creo, porque él nunca le tuvo afecto al padre y esa casa era del padre.
–¿Augusta La Torre, primera esposa de Abimael, y de quien también se encarga en el libro, pisó Arequipa con Guzmán para captar adeptos?
La torre nunca estuvo en Arequipa. Toda la etapa de trabajo de formación de Sendero y político que hicieron se centró en Ayacucho, Huamanga y en el interior donde se inicia Sendero Luminoso. Augusta hizo trabajo en Cangallo, Vilcashuamán, Pomacocha, valle del Río Tambo. Luego, trabajó en Junín para captar a los trabajadores mineros. Hubo una etapa donde trabajó en las haciendas azucareras del norte, ella veía dónde podía haber más obreros o campesinos con conflictos se dirigían a esos lugares, también estuvo en Cajamarca, pero nunca visitaron Arequipa, políticamente porque no había un caldo de cultivo para el senderismo, porque era la segunda ciudad importante del país y la pobreza era menor y en segundo lugar, porque para Guzmán a Arequipa, con excepción de la etapa de adolescente con la madrastra, no le tenía mucho afecto.
–¿Por qué?
Porque a él lo botan de la Universidad de San Agustín. Cuando él acaba la universidad, su maestro Rodríguez Rivas consigue que lo nombren como catedrático, pero solo dura un año porque empieza a participar de unas intrigas para sacar profesores con la finalidad de poner otros profesores que sean marxistas. Al ser despedido se va a Ayacucho.
–Se dice que cuando ya surgió la ola violentista, Abimael Guzmán no atacó Arequipa porque era su región natal ¿Es cierto o es una leyenda?
Sobre eso nadie puede dar una respuesta exacta, el único es Abimael Guzmán. Creo que es una interpretación que alguien difundió porque Guzmán no es una persona que se moviera por afectos. No hay que olvidar que es un fanático con rasgos de sociópata, que su acción por la violencia tan brutal en el país da un cuadro psicológico de él como una persona carente de afectos. Si de algo ha carecido, y lo menciono en el libro, es que nunca tuvo raíces. Nació en Mollendo, se va a El Arenal solo vive 5 años, a los seis años se lo llevan a Sicuani, a los ocho a Chimbote, a los 10 al Callao, a los 15 en Arequipa, a los 25 en Ayacucho y así toda su vida fue de forastero. Los afectos surgen cuando hay raíces, cuando hay amigos, vivencias y este hombre nunca los tuvo. La razón porque no hubo atentados en Arequipa es la misma que por la que no hubo ni en Moquegua ni Tacna, porque el foco de Sendero estuvo en la sierra central y después en Lima.
–Consiguió un manuscrito de Guzmán que fue clave para este libro, ¿Cómo hizo para obtenerlo?
No lo podría revelar por mis fuentes, pero cuando empecé a investigar logré hablar con gente que lo conoció en su juventud, cuando era profesor, hablé con senderistas y no senderistas, policías, con un montón de gente y en el esfuerzo de investigar uno empieza a tener hallazgos y uno de esos fue el manuscrito de más de 400 páginas que tiene la ventaja de que es un relato directo de Guzmán, porque cuenta lo fundamental que fue su viaje a China en el año 66 porque ahí se fanatiza con Mao Tse Tung y ve la Revolución China, cómo andaban uniformados con banderas y él les copia todo eso para sus senderistas. Vuelve con esa idea de querer ser como Mao, él quiso repetir en el Perú la revolución china y él ser el que sustituya a Mao, por eso se considera la cuarta espada, cosa que eso es de un fanático fuera de la realidad. Compararse con Marx, Lenin y Mao, es un signo de desvarío porque no aportó nada ni escritos de la estatura de Marx y Lenin o una revolución como la de Mao.
–¡Una verdad cruda!
Sí, para mí la trayectoria, los actos de Guzmán, lo que cuenta en su manuscrito, es una admiración del fanático y toda admiración fanática es fuera de la realidad. Es como que alguien diga “yo soy el continuador de Vargas Llosa” y no ha escrito ninguna novela o todas malas. Marx escribió El Capital, uno de los textos fundamentales de la historia política de la humanidad, ¿qué cosa escribió Guzmán para considerarse en el mismo escalón que Marx? El lema de Sendero es el marxismo, leninismo, maoísmo, pensamiento Gonzalo, la cuarta espada de la revolución ¡Por favor!
–Hay quienes dicen que se podría derrotar a Sendero Luminoso políticamente ¿Es posible o debería seguir con uso de violencia?
Violencia con violencia nunca es la opción. La violencia no erradica la violencia y ahí entramos al territorio político; las ideas hay que debatirlas y derrotarlas políticamente. El problema de los que dicen que hay que darle una respuesta política es que están partiendo de la teoría, porque el Perú es una sociedad sin partidos políticos, es una sociedad sin políticos capaces de dar una batalla política. Tenemos un presidente que es un inepto en cuestiones políticas. Teóricamente la batalla debe ser política, pero en la realidad actual de la crisis de la democracia peruana, ¿quiénes son los que darían la batalla? Soy de los que creen que la mejor manera para contrarrestar las pretensiones violentistas es reduciendo la pobreza, porque todos los que predican el comunismo, la violencia, encuentran seguidores cuando hay pobreza (…).
–¿Recordar la historia a través de los libros que se escriben y que se seguirán escribiendo, es una forma de contrarrestar este tipo de ideologías?
Lo que acabas de afirmar es algo muy valioso, porque todos los que son jóvenes que no han vivido la etapa del terrorismo se están convirtiendo en ciudadanos y como ciudadanos necesitan saber la historia reciente de su país, porque si no vas a entender a tu país, no serás buen ciudadano y para eso tienes que enterarte de lo que ha ocurrido. Mi esfuerzo es con la esperanza de que los jóvenes sepan lo que pasó. Hay chicos que piensan que todo fueron centros comerciales bonitos y celulares en el bolsillo, el Facebook y el Whatsapp, ellos tuvieron esa suerte, pero atrás hay otra historia y si no la conocen se puede quedar sin centro comercial, sin celular, porque todavía quieren retornar.
–Durante este año y el 2018, la mayoría de presos por terrorismo saldrán libres, como Maritza Garrido Lecca, ¿realmente se les debe perdonar?
El país está corriendo un gran peligro. Primero, porque ninguna de estas personas está arrepentida. Segundo, porque salen en un momento en que vuelve a ponerse en la palestra el senderismo; y tercero, porque tenemos un estado ineficiente; no van a hacer seguimiento, no los controlan, nadie sabe a qué se van a dedicar. Es gravísimo lo que ocurre porque salen en libertad y no sabemos qué es lo que quieren hacer. Mientras estuvieron en las cárceles seguían con las mismas arengas, esto es un legado del gobierno de Toledo, de Diego García Sayán, las ONG proterroristas, que cuestionaron los fallos que estos individuos tenían. ¡Nadie se preocupa!
DATO
* “Abimael, el Sendero del Terror”, estará a la venta en Arequipa desde mañana en librerías Crisol.
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