Arequipa

Acceso a una vivienda digna: prioridad olvidada en pandemia

29 de noviembre de 2020

La COVID-19 denotó distintas falencias y una de ellas estuvo relacionada al sector vivienda, pues en la actualidad no todas las personas tienen una casa propia, en una zona adecuada. Arequipa no ha sido la excepción, pues en los últimos años tuvo un crecimiento desordenado, obligando a parte de la población a habitar en zonas de riesgo, con bastante aglomeración y sin servicios, favoreciendo la expansión de la pandemia. Pero a raíz de esta emergencia sanitaria, deben generarse cambios.

El Perú es un país mayoritariamente urbano, pues el 79 % de su población habita en la ciudad y solo el 21 % restante en el campo, sin embargo, esto no es sinónimo de desarrollo, según lo indica César Eduardo Simborth Escudero, magíster en Diseño y Gestión Urbana.

El especialista explica que Lima es una de las cinco megaciudades de América Latina y la única en el país, pues el resto son medianas o pequeñas, y en todas, incluida Arequipa, el desarrollo inmobiliario es informal. Fruto de ello es que unos 9 millones de personas viven en asentamientos humanos.

Sin embargo, agrega, pese a esta alta cifra, la oferta de vivienda no va a dirigida a donde está la necesidad (clases C y D), sino que está concentrada en sectores con un poder adquisitivo mediano y alto, por ello las viviendas son caras, al menos de 80 a 90 000 dólares.

“Este contexto genera que la población más desfavorecida ocupe zonas con alta vulnerabilidad, sin tomar en cuenta el tipo de suelo para sus construcciones. Solo buscan terrenos baratos y levantan sus casas sin criterios técnicos en lugares de riesgo a fenómenos naturales y sin control”, afirmó.

Simborth aseveró que agrava aún más la situación, que algunos municipios continúen validando este tipo de ocupaciones, muchas de ellas producto inclusive de invasiones ilegales, por cuanto esto trae de la mano problemas de corrupción y también el tráfico de terrenos.

Durante su participación en el conversatorio ¿El desafío de la vivienda cambiará con la pandemia de la COVID-19?, el especialista recalcó que urge que estos problemas que arrastra por años Arequipa y otras regiones sean tratados por las autoridades para dar mejor calidad de vida a la población.

EN LA CUARENTENA

A su turno, Elkin Velásquez Monsalve, representante regional de ONU-Habitat para América Latina y el Caribe, dijo que la COVID-19 amplió las brechas sociales tanto en Perú como en Latinoamérica. Calificó al virus como una sindemia, porque sus efectos no solo son meramente sanitarios, sino que también abarcan el plano económico, social e incluso el ámbito político.

Una dura crítica también la dio Catherina Martín, docente de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica San Pablo y especialista en Planeamiento y Gestión Urbano Ambiental, quien calificó como precario el modelo de desarrollo urbano social del país, el cual se caracteriza por el crecimiento horizontal y la aglomeración, que se hizo notable cuando el virus llegó a las zonas populares y allí se expandió fuertemente.

Para ella, peor aún, es la falta de liderazgo de las autoridades en todos los niveles de gobierno sumado a la falta de conocimiento de la realidad y el centralismo, pues por ejemplo en la actualidad el 60 % de las obras del Plan de Infraestructura Nacional están ubicadas en Lima.

Es una lástima que, así como se ha planteado una reactivación económica no haya una de índole social en la que se podrían tratar problemas como el de las viviendas y las ciudades, que al final terminan siendo las casas de todos. Hay mucho suelo ya urbanizado que podemos reutilizar y mejorarlo y no necesariamente todo tiene que ser inversión pública, el sector privado y la academia tenemos y debemos aportar mucho”, refiere.

Acota que ahora la ocupación del suelo está mercantilizada, es decir lo ocupa quien puede pagarlo, pero no es este su fin, puesto que todos tenemos derecho a gozar de una ciudad segura, ordenada y planificada. De allí que se requiera acciones frente a cómo estamos creciendo en materia urbana.

CAMBIOS QUE HACER

La psicóloga social Luana Vasquez, comenta que, ante la pandemia, las casas fueron el refugio de las personas, el espacio donde se sentían protegidas, pero este sentimiento no se evidencia a nivel de las ciudades, pues no se sentían identificadas con estas últimas.

Advierte que a raíz del confinamiento también se ha generado un mayor desarrollo de la irritabilidad en las personas porque se ha perdido la privacidad al compartir la casa y los espacios individuales han quedado prácticamente suprimidos.

Agrega, sin embargo, que, si bien son varios los problemas, hay comportamientos nuevos surgidos a raíz de la pandemia que se esperarían puedan permanecer, como el uso de bicicletas u otros medios de transporte, aunque para ello se necesita de una respuesta rápida de las autoridades para dotar a las ciudades de ciclovías seguras, además que el servicio público mejore y sea el ciudadano el que exija un mejor servicio y haga respetar el distanciamiento físico.

DATO

Finalmente, Velásquez concluyó que ahora las ciudades van a tener que desarrollarse considerando que una mayor cantidad de personas accedan a la vivienda propia con los servicios ya no solo de luz, agua y desagüe, sino de conectividad para seguir laborando o estudiando en casa, pues ya se demostró que este también es un bien esencial.

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