Aguada Blanca puede perder su operatividad dentro de 5 años

Especialistas proponen realizar dragados para eliminar los sedimentos.
La represa de Aguada Blanca, principal fuente de abastecimiento de agua para la ciudad de Arequipa, enfrenta una situación que especialistas califican como crítica. De no ejecutarse medidas inmediatas, el embalse podría perder su operatividad en un plazo no mayor a cinco años, con impacto directo en el suministro de agua potable, la generación eléctrica, la minería y la actividad agrícola del sur del país.
Julio Tovar, ingeniero especialista en dragado, sostuvo que la infraestructura ha perdido más del 50 % de su capacidad original debido a la acumulación progresiva de sedimentos. «Su volumen inicial era de 40 millones de metros cúbicos y hoy apenas cuenta con 20 millones. La mitad de la represa es tierra», afirmó. Recordó además que el embalse tiene aproximadamente 50 años de antigüedad y no ha sido sometido a un proceso integral de limpieza.
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RIESGO
Por su parte, el consultor estadounidense Greg Morris, quien evaluó el estado del reservorio tras más de una década, advirtió que la situación se ha agravado. «Las arenas están avanzando hacia la presa y nadie puede predecir el clima, pero los estudios muestran que el aumento de lluvias acelerará la erosión y la sedimentación», señaló.
Según los especialistas, el incremento de sedimentos eleva la turbidez del agua, lo que podría obligar a paralizar temporalmente plantas de tratamiento que no están diseñadas para procesar altos niveles de fango. Asimismo, indicaron que la llegada de material sólido a las bocatomas podría afectar las turbinas de las centrales hidroeléctricas, reduciendo su eficiencia o generando daños estructurales.
El impacto también alcanzaría al sector agrícola, debido a la posible colmatación de canales de riego, así como a operaciones industriales que dependen del recurso hídrico. La eventual obstrucción de compuertas de fondo y sistemas de descarga incrementaría el riesgo de inoperatividad total del sistema.
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PROPUESTA
Frente a este escenario, los expertos descartan la construcción de una nueva represa, opción que demandaría de 10 a 12 años y superaría los 600 millones de dólares. En su lugar, plantean el dragado del embalse mediante maquinaria especializada que opera sobre la superficie succionando el lodo sin necesidad de vaciar la represa ni interrumpir el suministro.

El plan contempla una etapa inicial de estudios técnicos, la liberación de la compuerta de fondo y un programa de mantenimiento anual para recuperar progresivamente la capacidad original. El costo estimado oscila entre 10 y 15 dólares por metro cúbico, con un mantenimiento anual de aproximadamente 5 millones de dólares que, según Tovar, podría financiarse con un aporte mínimo en los recibos de agua y energía.
AUTORIDADES CONOCEN GRAVEDAD
A pesar de que ambos especialistas han presentado esta propuesta a diversos gobernadores regionales durante los últimos 14 años, denuncian que lamentablemente las autoridades no han atendido las recomendaciones de especialistas.
La responsabilidad recae en Autodema, adscrita al Gobierno Regional de Arequipa. «El 2026 tiene que ser el año en que arranquen los trabajos», concluyó Morris, advirtiendo que esperar cinco años más significaría enfrentar un problema sin solución técnica viable.
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