Alberto Vargas y Chávez: el arequipeño que triunfó en Nueva York

Fue uno de los ilustradores peruanos más influyentes del siglo XX. En homenaje, el Centro Cultural Peruano Norteamericano presentó la muestra “Varga´s Girls”.
“Nací como arequipeño, vivo como arequipeño y moriré como arequipeño”, dijo alguna vez Alberto Vargas y Chávez, nacido un 9 de febrero de 1896, hijo del reconocido fotógrafo Max T. Vargas. Ya más joven, fue enviado junto a su hermano a estudiar a Suiza. Él, por supuesto, se dedicó al arte. Y por el año de 1916 es que su carrera empieza el despegue, cuando queda fascinado de la vida en Nueva York y, sobre todo, de las mujeres, quienes se convierten en sus musas.
Dos años antes, ya había estallado la Primera Guerra Mundial, que lejos de ahuyentar a Alberto Vargas para que retorne al Perú, impulsa un camino en su carrera de éxitos. Para sorpresa de muchos, se convirtió en uno de los artistas peruanos más influyentes del siglo XX en el arte norteamericano, con sus ilustraciones a mano, en acuarela y aerógrafo.
Sus dibujos con sus “chicas Vargas” se replicaron en masa, en almanaques, posters, naipes y más, que fueron enviados principalmente a las tropas norteamericanas que luchaban en la guerra, consolidando su influencia en la cultura popular. Él fue el único peruano y extranjero en convertirse en un referente de chicas pin-up.
Para conmemorar ese lado que Alberto Vargas deja al mundo de las artes, y a manera de resarcir la ingratitud del Perú por un artista nacido en su regazo, es que se organizó la muestra “Varga´s Girls”, exhibida con gran acogida en el Centro Cultural Peruano Norteamericano, en Arequipa. La propuesta fue hecha por el caricaturista y periodista Omar Zevallos, un admirador de su trabajo, quien creyó necesario difundir la obra de Vargas.

LLEGÓ HASTA HOLLYWOOD
Vargas comenzó trabajando en revistas de espectáculos y pronto ganó notoriedad por sus ilustraciones de mujeres estilizadas, con piernas alargadas y una estética que redefinió el ideal de belleza femenina de la época. Su trabajo apareció en publicaciones como Esquire y posteriormente en Playboy, además de colaborar con la industria de Hollywood elaborando afiches y escenografías.
Omar Zevallos comentó que pese al reconocimiento artístico, Vargas enfrentó momentos difíciles cuando trabajaba para la revista Esquire. El artista, acostumbrado a confiar en acuerdos de palabra, firmó un contrato desfavorable con el editor, quien registró la firma “Varga” como propiedad de la revista y redujo considerablemente el pago por sus ilustraciones. El conflicto derivó en un largo juicio que el artista terminó perdiendo, lo que lo dejó prácticamente en la bancarrota y marcó uno de los momentos más duros de su vida profesional.
SU VISITA A AREQUIPA
En otro momento, Zevallos recordó la visita que hizo en 1958 Vargas junto a su esposa Anna Mae Clift. “Su regreso a Arequipa significó encontrarse con sus raíces. Y luego vuelve a los Estados Unidos prometiendo volver, pero no vuelve más. Su padre muere, su esposa también, no tuvieron hijos. Eso lo golpeó muchísimo y dejó de pintar. Hasta que algunos años después él muere”, dice.

UNA MUESTRA PARA LA HISTORIA
El redescubrimiento de esta etapa de su vida se logró gracias a una investigación que Omar Zevallos reconstruyó, apoyado en archivos periodísticos, testimonios de personas que asistieron a la exposición y documentos conservados en el Smithsonian Institution en Washington, donde se preservan materiales personales del artista. Y que pronto verá la luz en un libro. Por lo pronto, la exhibición de la muestra, realizada esta semana en los pasillos del Cultural, busca rescatar la trayectoria de Alberto Vargas y Chávez y dejar un hito para la historia.
“Cuando Omar nos presentó este proyecto nos pareció muy interesante por varias razones. La primera porque (Alberto Vargas) fue un arequipeño que triunfó en los Estados Unidos con su talento. A él nadie lo ayudó, no tuvo padrinos, y además en etapas circunstanciales como la Primera Guerra Mundial. Este es un caso muy curioso, es un peruano que llega a comprender la estética estadounidense”, acota Javier Rodríguez, director de Cultura del Centro Cultural Peruano Norteamericano.

DATO
La muestra estará abierta al público en la galería de arte del Centro Cultural Peruano Norteamericano, ubicado en la calle Melgar 109 (ciudad de Arequipa), hasta el jueves 30 de abril.
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