Arequipa

Amplían de a seis meses prisión preventiva de Jeanine Áñez

21 de marzo de 2021
Foto: Áñez fue detenida el sábado 13 de marzo.

La detención de cuatro meses de la expresidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, se extendió a seis meses en medio de una investigación.

A principios de este mes, Áñez fue detenido por sospechas de terrorismo, sedición y conspiración relacionadas con lo que los investigadores consideran un golpe de estado que llevó a la renuncia del expresidente boliviano Evo Morales.

Posteriormente, Áñez anunció que le habían dado cuatro meses de detención administrativa en espera de juicio.

Dos exmiembros del gobierno interino de Áñez, el exministro de Justicia Alvaro Coimbra y el exministro de Energía Rodrigo Guzmán, también fueron detenidos como parte de la misma investigación.

La detención de Áñez se había extendido a seis meses. La extensión también se aplica a Coimbra y Guzman.

Áñez no iba a ser trasladada a un hospital y que iba a recibir todo el tratamiento necesario en prisión. Se le permitirá la visita de un pariente cercano y un médico.

A principios de esta semana, el abogado de Áñez pidió su hospitalización, ya que sufre de síntomas de presión arterial alta.

Áñez ha escrito una carta en la que pide a la Organización de Estados Americanos (OEA), así como a la Unión Europea, que envíen una misión de observación a Bolivia para investigar lo que llamó «persecución política ilegal» que contraviene las normas internacionales.

En respuesta a su detención, grupos de derechos humanos y la OEA han condenado el arresto como persecución política y pidieron una reforma del sistema judicial de Bolivia y la creación de una comisión internacional bajo la ONU y la OEA para investigar la corrupción en el gobierno boliviano.

El ministro de Justicia de Bolivia, Iván Lima, dijo que el país estaba listo para presentar una demanda contra el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, por inmiscuirse en los asuntos internos del país y orquestar así la crisis política de 2019.

En noviembre de 2019, Evo Morales renunció a la presidencia y salió de Bolivia bajo presión de los militares, luego de que la oposición boliviana, encabezada por Carlos Mesa, afirmó que hubo violaciones masivas durante la votación de octubre de 2019. La mayoría de los altos funcionarios de Bolivia dimitieron a su paso.

El poder en el país fue asumido por la entonces vicepresidenta del Senado de la oposición, Jeanine Áñez.

Morales llamó a los hechos un golpe de Estado. Áñez organizó una nueva votación presidencial, que tuvo lugar el 18 de octubre de 2020.

La elección fue ganada por Luis Arce, del partido Movimiento por el Socialismo (MAS) de Morales.

Morales reaccionó a la victoria de Arce diciendo que el pueblo boliviano logró recuperar el poder político a través de la democracia. El expresidente regresó a Bolivia en noviembre de 2020.

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