Arequipa

Arequipa: Detectan mil nuevos casos de cáncer por año

25 de junio de 2017
Arequipa: Detectan mil nuevos casos de cáncer por año
Programa creado para prevenir y detectar el cáncer en etapas tempranas y cuya sede principal se encuentra en el Iren Sur ya no funcionará desde el próximo año por una disposición del Minsa. La labor será derivada a los centros de primer nivel, ¿es una decisión acertada en una región donde se detectan cerca de 1000 casos de cáncer al año?
 
Por: Elizabeth Huanca U
Foto: Jorge Esquivel Z.
 
María Cari vive en Zamácola y ha cruzado la ciudad para llegar al Preventorio del Cáncer del Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas del Sur (Iren Sur). Tiene 53 años, tres hijos y recién está aprendiendo a hacerse el autoexamen de mamas. Este es un chequeo que la mujer se hace en casa para detectar problemas en los senos. Es una técnica que podría advertir un cáncer en sus primeras etapas. 
La obstetra Rosa Elena Portilla saca un maniquí y le enseña cómo debe tocarse los pechos. Doña María, se incómoda al ver el muñeco con los senos al aire. Se ruboriza más cuando la especialista le pide que la toque. Le guía la mano para que a través de la figura sintética, sepa identificar un seno sano de otro con tumoración. 
¿Cuándo es tu cumpleaños? Le pregunta la obstetra. “El 29 de junio” responde tímidamente la humilde mujer. “Entonces todos los días 29 de cada mes, tienes que hacerte tu autoexamen. Si tocas algo anormal vienes cuanto antes”, dice de manera pausada la especialista. Advierte en voz alta que las mujeres deben aprender a hacerse el autoexamen de mama desde los 12 a 13 años, cuando les viene la primera regla. “Las mamás deben enseñarles eso a sus hijas, pero muchas desconocen ello y no saben cómo hacerlo (como María)”, señala.   
Antes que María se vaya la especialista le toma una pequeña evaluación: ¿Cuántas veces al año debes hacerte el Papanicolaou? María duda en responder. “Una vez al año”, dice. ¡Correcto! Asiente la obstetra. Este examen sirve para detectar cáncer al cuello uterino. “La mujer debe hacerse estas pruebas anualmente, un año después de haber empezado a tener relaciones sexuales”, agrega Portilla. La consejería ha terminado. 
Mari se va satisfecha. Está sana. Viene desde hace un año al preventorio del Cáncer en el Iren Sur. Una amiga que tuvo cáncer se lo aconsejó. Como ella, 22 mil 128 pacientes entre hombres y mujeres han pasado por los consultorios del preventorio. La mayoría llega cuando el cáncer toca sus puertas. Cuando un familiar o un amigo es diagnosticado o fallece con un mal oncológico. Otro grupo es derivado de sus centros de salud, cuando refieren algún tipo de dolor que da indicios de esta enfermedad.
Este programa funciona desde el 1 de junio de 2011. Es parte de las estrategias que el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) implementó desde el 2002 y luego replicó en las regiones a través de los hospitales de cáncer.  
Inicialmente operó en la sede del albergue para pacientes con cáncer en la avenida Los Incas de la Municipalidad Provincial. Desde el año pasado se trasladó al Iren. 
El preventorio es vital en la región, donde al año se detectan alrededor de 1000 casos nuevos de cáncer. Solo en el Iren Sur, el año pasado, se reportaron 825. Este centro, en ese sentido, tiene la misión de “prevenir” el cáncer o detectarlo de manera precoz. La data revela que aproximadamente el 60% de las neoplasias malignas se pueden curar si son diagnosticados y tratados oportunamente. 
¿Cómo opera el preventorio? Realiza pruebas de tamizaje a varones y mujeres que de forma voluntaria se acercan para descartar cáncer o simplemente ser asesorados. Así, atienden a pacientes desde los 18 a 65 años a los que realizan pruebas básicas para la detección de cáncer cuello uterino, a la mama, estómago y próstata, los más comunes en Arequipa. Solo en las tres primeras neoplasias se reportaron 697 nuevos casos entre 2014 y 2016. 
La médica Shirley Barrios junto a la obstetra Rosa Elena Portilla tienen la titánica tarea de instruir para convencer a los pacientes para hacerse pruebas de descarte. “Los varones son los que menos quieren someterse al tamizaje sobre todo al de tacto rectal para detectar cáncer de próstata”, dice Barrios. 
 
PRUEBAS GRATIS 
El preventorio realiza pruebas gratuitas de despistaje a pacientes de grupo de riesgo. La directora del departamento y control del cáncer del Iren Sur, Mercedes Rodríguez, explica que para descartar el cáncer a la mama, se les hace mamografías gratuitas a mujeres –con o sin seguro- a partir de los 50 años. Solo el año pasado se realizaron 1002 exámenes sin costo alguno. 
Para el cáncer al cuello uterino, se realizan tamizajes como el papanicolau a pacientes desde los 25 años a los 64. Además de Inspección Visual con Ácido Acético (IVAA). Esta sirve para identificar lesiones precancerosas. En 2016, se realizaron 2134 de estos procedimientos. 
Shirley Barrios explica que de encontrar lesiones y dependiendo del caso, aplican tratamientos como la crioterapia, un método curativo de algunas enfermedades que se fundamenta en la utilización del frío o las bajas temperaturas. También cuando hay sospechas de cáncer, realizan biopsias y exámenes de colposcopías, mecanismos más certeros.
Para el descarte de cáncer de próstata, se realizan dos tipos de pruebas. La del tacto rectal, y la del antígeno prostático (prueba de sangre). El año pasado se realizaron 731 exámenes de este tipo. “Los hombres que llegaron al preventorio, normalmente lo hicieron con alguna molestia, por eso aceptaron someterse a la prueba luego de recibir consejería. Ellos siguen creyendo que se pierde la hombría cuando le hacen el tacto”, cuenta Rodríguez. Revela que a través del Preventorio, cada año detectan el 5% del total de nuevos casos de cáncer del Iren Sur. 
 
FIN DEL PREVENTORIO
Toda la labor prestada por este programa llega a su fin este año. Una disposición dada por el Ministerio de Salud, a cargo de Patricia García, determinó que desde el 2018, la labor de prevención pasará a cargo de los establecimientos de salud del primer nivel. Es decir, postas y centros de salud. El preventorio del Iren deberá desaparecer. Desde el próximo año, sus 22 mil pacientes, tienen que buscar atención en los establecimientos de salud de sus jurisdicciones. 
En Arequipa, existen más de 200 establecimientos del primer nivel, que al mes realizan cerca de 100 mil atenciones ¿Podrán estos realizar la labor de prevención del cáncer? ¿Tienen los equipos y el personal capacitado para ello?
Rodríguez es cauta en el tema. Señala que con la disposición del Minsa solo se busca distribuir las tareas “tal como siempre debió ser”. “A los hospitales e institutos como el nuestro solo deben llegar casos confirmados”, dice. A modo de consuelo, señala que en Arequipa, además del preventorio del Iren, existe uno en el hospital Goyeneche y dos más en el centro de salud de Mariano Melgar y J.L. Bustamante y Rivero.
Acepta que las nuevas disposiciones no son puntuales. Por lo pronto se les ha informado que el personal que labora en el preventorio del Iren, deberá capacitar al personal de centros de salud para que repliquen su labor. Empero, no se sabe cuándo empezarán con ello. 
No obstante, para replicar la labor del preventorio, los centros de salud tendrían que contar con equipos para realizar tamizajes y exámenes como el colonoscopio y aplicar la crioterapia. Una medida imposible considerando que desde setiembre los establecimientos de salud entrarían en crisis por falta de dinero. Un colonoscopio cuesta en promedio 12 mil dólares. 
La obstetra Rosa Elena Portilla y la médico Shirley Barrios están dispuestas a difundir sus conocimientos, empero aclaran que el adiestramiento de manejo de equipos, no es labor sencilla. Requiere tiempo. Por eso creen que la desactivación del preventorio del Iren debería ser paulatina. Otro aspecto que no se ha considerado es que en el preventorio los resultados de los exámenes están listos en una o dos semanas (algunos son inmediatos). “Cuando estos se realizan en centros de salud demoran hasta 3 meses por la sobrecarga de los laboratorios del Minsa”, revela. El cáncer no espera y estos contratiempos, serían negativos.  
Barrios recuerda que la acogida que ha tenido el preventorio, en parte se debe a las campañas de salud que realizan y con las que han llegado a los poblados más recónditos de Moquegua, Puno y otras regiones. “Por eso tenemos pacientes que llegan desde caseríos de la selva cruzando ríos”, cuenta. Tal vez por eso María cruza la ciudad entera para ser asesorada. ¿Qué pasará con la gente, que no accede a centros de salud? Se pregunta. 
El personal de este programa cree que con su desaparición, la labor de consejería también se esfumará. El paciente necesita ser instruido. El desconocimiento juega en contra del enfermo con cáncer.
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