Arequipa en El Perú en Marcha de 1941

Obra resalta autonomía y perfil cultural mistiano.
Por: Historiador Augusto Lostaunau Moscol-FPPHP.
En 1941, el antiguo Banco de Italia (actualmente Banco de Crédito del Perú) publicó su libro El Perú en Marcha que fue redactado por el Dr. Antonello Gerbi, profesor de la Universidad de Milán y que, en aquel tiempo, se desempeñó como Jefe de la Oficina de Estudios del Banco Italiano en Lima. Y, como lo anotan, los textos fueron corregidos y recibieron sugerencias de Jorge Basadre, Víctor Andrés Belaunde, Augusto Wiese, Emilio Romero, Rafael Larco Herrera, entre otros intelectuales peruanos de primer nivel.
Las referencias hacia Arequipa (tanto la ciudad como al departamento) son abundantes desde las primeras páginas. Gerbi anota que: “Arequipa, que a principios de la época colonial controlaba más tierras que Lima, hacia fines del mismo periodo contaba más blancos que la capital y era así la mayor ciudad “europea” de Sudamérica, y que, caso único entre las ciudades peruanas, después de la independencia mantuvo con respecto a Lima cierta autonomía cultural, representa con su situación geográfica y refleja en su peculiar fisonomía arquitectónica una primera síntesis aproximativa de Costa y Sierra” (1941:301-302).

Gerbi destaca algunos aspectos muy interesantes de Arequipa a inicios de siglo XIX: primero, el valle donde se encuentra la ciudad presentaba más tierras (y más productivas) de aquellos valles que rodean a Lima (Chillón, Rímac y Lurín), lo que determinó su preponderancia económica en el sur del naciente Perú; segundo, el autor considera a Arequipa como la ciudad más “europea” de toda Sudamérica, por encima de Buenos Aires y Montevideo, esto a partir de la presencia de más blancos. En tercer lugar, la autonomía cultural de Arequipa frente a Lima es producto de la presencia de una Universidad con la capacidad de formar profesional, humanística y artísticamente a las familias de la ciudad y de las regiones cercanas. Y, en cuarto lugar, Arequipa es una ciudad que representa una síntesis entre la costa y los andes, entre occidente y oriente, entre lo urbano y lo rural. Mejor dicho, Arequipa es la primera ciudad republicana donde empezó a surgir la idea de “lo peruano”.
Luego, Gerbi indicó: “Arequipa, que nunca ha sido ciudad de “señores”, como Trujillo o Lima, sino de “mediados hidalgos, cristianos viejos de exiguo solar y escasa hacienda” (Belaúnde), se ha prestado mejor, por eso mismo, a las recíprocas interferencias” (1941:302).
Esa misma ausencia de “señores” indica la presencia de sectores sociales dispuestos a la transformación y la vanguardia. La figura de Mariano Melgar como poeta de la independencia es su mayor representación.
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