Arequipa: Mujer que salvó 2 vidas a punto de perder un pie
30 de abril de 2017

El 8 de febrero de 2013, cuando Arequipa soportó el aluvión más fuerte de los últimos años, la joven rescató a dos personas que eran arrastradas por la torrentera en la avenida Venezuela, su acto heroico no la dejó bien parada, un poste le cayó encima destrozando su columna y cadera. Cuatro años después, la heroína arequipeña sigue arrastrando las secuelas de su noble acto. Desde hace un mes está internada en el hospital Honorio Delgado, afrontando en cuadro infeccioso en el pié izquierdo. No se ha recuperado y necesita ayuda
Por: Elizabeth Huanca U.
Milagros Puma Córdoba dice que ya no espera nada de nadie. Su rostro denota decepción y a la vez resignación. Ella fue declarada heroína arequipeña hace cuatro años, pero ahora ha sido olvidada.
El 8 de febrero de 2013 cuando un aluvión sorprendió a Arequipa, dejando destrozos en varios distritos, la adolescente rescató con la ayuda de una soga a dos personas que eran arrastradas por la torrentera de la avenida Venezuela. Cuando iba por una tercera un poste le cayó encima y le destrozó la columna y la cadera. Su vida quedó trunca.
La muchacha natural del distrito de Santa Isabel de Siguas, ubicado a una hora de Arequipa, quería ser ingeniera ambiental. Como toda mujer, quería enamorarse, tenía planes futuros de ser mamá y casarse, pero nada de eso se hizo realidad. Ella vive para recuperarse.
HÉROE EN SOLEDAD
Como todo héroe su lucha es constante y diaria. Su recuperación ha sido lenta y penosa. Milagros aún arrastra las secuelas de su noble acto en soledad, junto a su familia. Es una heroína abandonada.
Desde hace un mes se encuentra en el hospital Honorio Delgado, afrontando un cuadro de celulitis en el pie izquierdo. Una enfermedad infecciosa e inflamatoria que puso en riesgo su miembro inferior. Este quedó literalmente inmóvil y desviado después de la tragedia. Los médicos le hablaron de una posible amputación; hoy a través de la medicación buscan controlar el cuadro infeccioso. Luego la operarán para corregir la postura del mismo, aunque no hay fecha para ello.
Milagros se siente intranquila. Recostada en la cama 425 D del área de Cirugía Mujeres, vive una vez más en la incertidumbre. Ha visto pasar los mejores años de su vida en medio de la limitación física y económica. Cuenta con impotencia que todas las promesas de las autoridades de ese entonces se esfumaron, como la vida de aquellas cinco personas que en 2013, murieron producto de la torrencial lluvia.
PROMESAS OLVIDADAS
Cuando ocurrió la tragedia, la historia de la joven, que entonces tenía 18 años –ahora está por cumplir 23–, conmovió a todas las autoridades. Su caso rebotó en los noticieros nacionales y el propio presidente Ollanta Humala, realizó gestiones para que Milagros fuera trasladada en el avión presidencial a Lima para ser intervenida. El excongresista Gustavo Rondón, que actualmente ocupa el cargo de gerente regional de Salud, también apoyó en su recuperación.
En el hospital arzobispo Loayza de la capital, los médicos le reconstruyeron la columna y fueron tajantes en el diagnóstico. Ella quedaría postrada para siempre, pero ella no se rindió. Luego de continuas terapias físicas, que la gestión del expresidente regional Juan Manuel Guillén pagó, empezó a recuperarse milagrosamente. Primero, andaba en silla de ruedas, luego con muletas y después con la ayuda de un bastón. Hace un año, milagrosamente empezó a caminar sola, aunque rengueando. La operación a la que fue sometida, ayudó a estabilizar su columna y pelvis con ayuda de clavos que hasta ahora tiene, pero su pié izquierdo quedó sin sensibilidad.
“¡El pié está como muerto!”, dice Milagros sin derramar una sola lágrima. Todos estos años de lucha, la han vuelto fuerte. “Se cansó de llorar y se volvió dura”, cuenta su madre, Estela Córdova, su fiel acompañante. La madre de la heroína libra una silenciosa batalla.
Para poder caminar, Milagros usaba una tobillera, una especie de media ortopédica que ayudaba a que su “pie muerto” pueda tener firmeza al momento de dar pasos.
Desde su casa, ubicada en el lejano pueblo joven Jerusalén de Mariano Melgar, se movilizaba a pie para estudiar cosmiatría. Milagros, olvidó su sueño de ser ingeniera y hoy prefiere embellecer y darle forma al cuerpo y vida de hombres y mujeres.
Todo iba mejorando cuando observó una pequeña herida en el pié izquierdo. Aparentemente la falta de sensibilidad de este no hizo que la joven se percatara que la tobillera había empezado a dañarle parte del tobillo. No pasaron muchos días y este se inflamó a tal punto que tuvo que ser internada en el nosocomio regional.
ESPERA ETERNA
Es viernes por la tarde. La madre de Milagros ha llegado al hospital con un suculento estofado de pollo. La comida de doña Estela, es la única alegría que por estos días de enfermedad le deja un buen sabor a la vida de la joven.
A primera vista, Milagros luce bien. Por fuera, las secuelas parecen invisibles. “Es que nadie sabe lo que tiene que pasar, como es su vida”, aclara su madre. Milagros es una muchacha guapa de ojos color caramelo y manos muy bien cuidadas. Antes de la cosmiatría estudió cosmetología, por sus propios medios. Se ha convertido en una diestra en el pintado de uñas. El talento de sus manos, han reemplazado de alguna forma a la limitación de sus piernas.
Mientras conversamos, ella confiesa que prefiere salir adelante sola. Sabe que muchas personas le han fallado y no quiere volver a hacerse ilusiones con promesas que nunca se cumplieron.
Cuando el caso era aún mediático, el alcalde de la ciudad, Alfredo Zegarra le prometió una beca para estudiar en la Universidad Alas Peruanas. La tramitó, pero el Rector de esta casa superior, jamás firmó la solicitud. Apenas pudo caminar fue más de una vez a hablar con la autoridad comunal y el vicerrector del recinto universitario, pero no obtuvo respuestas concretas.
Milagros reconoce que el burgomaestre, le ha dado empleo a su padre y lo agradece, pero en el fondo esperaba que él la ayude a ser profesional. Un héroe siempre guarda esperanzas.
También recuerda, que cuando la operaron en el 2013, el presidente Humala le prometió enviarla a Cuba para que se recupere de forma total, pero él tampoco cumplió.
Hace unos días, Rondón y el consejero Henry Ibáñez la visitaron. Prometieron ayudar para que los médicos vean con más empeño su caso. Ella espera que esta promesa sí se haga realidad.
-¿Que planes tienes para el futuro?- le pregunto. “Acabar de estudiar e irme lejos, a otro país, donde nadie me conozca”, dice firme. La heroína arequipeña quiere escribir una nueva y mejor historia lejos de recuerdos tristes. La heroína quiere ser libre y lo ha tatuado en su anteabrazo derecho. Allí un grupo de aves vuelan hacia una corona. La imagen es símbolo de su deseo oculto.
¿Si pudieras retroceder el tiempo y viendo todo lo que te ha pasado, volverías a rescatar a esas personas? “Lo volvería a hacer”, responde contundente. Milagros sigue siendo la heroína arequipeña. Su madre, pide que no la olviden.
DATO
Quienes quieran ayudar a la joven, pueden llamar al 932179286 o apoyar económicamente a la cuenta Nº 3253100167367 (Milagros Puma Córdova).
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