Arequipa

Arequipa: Mujeres ofrecen vientres en alquiler

7 de mayo de 2017
Arequipa: Mujeres ofrecen vientres en alquiler
El anuncio es claro y directo. “Alquilo mi vientre a pareja que no pueda tener hijo llamar al (…) Preferencia noche”. Salió publicado el 21 de abril pasado en este diario en la sección “Económicos”.
Al intentar contactar a la persona que puso el polémico aviso publicitario –varios días después de publicado–, esta no responde. Probablemente, la autora declinó en su oferta, o tal vez, ya encontró una pareja interesada y cerró trato.
El vientre de alquiler o maternidad subrogada, es una práctica no legislada en el Perú, pero tampoco penada, se da cuando una mujer acepta, previo acuerdo –generalmente económico– quedar embarazada, gestar y dar a luz un niño que luego de nacido entregará a otros padres. Legalmente “es una maternidad por sustitución mediante un contrato de gestación”.
La insólita práctica se publicita a vista libre de cualquier persona en portales web donde aparecen polémicos correos electrónicos como “[email protected]”, donde se ofrece hacer contactos para hallar mamás sustitutas; en redes sociales como “Clarita vientre de alquiler – Arequipa; Vientre de alquiler Arequipa”, etc. Todo se expone sin tapujos.
 
TODO POR UN HIJO

Cielo, una joven obstetra de 27 años de edad, es una de las anunciantes. Vive en San Anita (Lima) y tiene un niño de tres años de edad. La contacto por celular y pregunto sin reparos si es cierta la oferta que ha publicado en la web. “Claro que sí”, dice rotunda y sin miedo.
Me presento con mi nombre verdadero y le digo que no puedo tener hijos. Casi de inmediato me cuenta que tiene serios problemas económicos. El padre de su hijo la abandonó varios meses atrás y ella necesita el dinero para asegurarle un futuro a su vástago. Parte de la plata servirá para licenciarse como obstetriz. Acabó la carrera en una universidad nacional tiempo atrás y por falta de recursos no puede graduarse. Me pide 60 mil soles por gestar al niño que yo quiero. “Pero todo es negociable”, agrega casi instantáneamente como queriendo renegociar la oferta. “Nos estaríamos haciendo un favor mutuo. Tú me ayudas con el dinero, yo a que cumplas el sueño de ser mamá”, asegura con voz afable. No se escucha nerviosa. Quiere darme confianza.
 
(Lee el informe completo en la edición impresa)
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