Arequipa: Nuevas joyas en el Museo de La Catedral
3 de septiembre de 2017

Por: Roxana Ortiz A.
Foto: Adrián Quicaño P.
En el Museo de la Catedral se exhiben valiosas piezas que dan muestra de la riqueza que existía en Arequipa, no solo por los bienes materiales, sino también espirituales, ya que la mayoría fueron donadas por las familias cuyos miembros llegaron a ejercer autoridad eclesial como los obispos, pero también de aquellas donaciones, especialmente de joyas, que hacía el clero por los favores o milagros recibidos. Ahora la gente compra los llamados “milagros” de tres por un sol y los cuelga en el manto de las imágenes.
A la muestra que se tiene en exhibición por algunos años y cuyo valor económico e histórico es incalculable, se están sumando aproximadamente 14 piezas nuevas hechas en oro y plata, además de piedras preciosas.
“La gente cree que la plata que había en Arequipa venía de Bolivia, de Potosí cuando no es así, porque todo era traído desde Caylloma, por eso es que las iglesias que hay en el Colca son tan ricas en joyas de plata”, explica Lucía Pastor de Chirinos, responsable de Imagen del Museo.
En los tallados que existen en las coronas o halos que se han puesto en exhibición, además de la variedad de piedras preciosas, se puede observar la cara de un niño, un ángel que tiene los ojos salidos y un pequeño rulito en la frente, característica, dice, de la platería andina.
La Catedral de Arequipa sufrió un incendio en 1844. Al parecer luego de la misa de las 9 de la mañana, se había dejado una vela encendida que alcanzó una de las telas que se ponían para adornar el recinto. La gente que pasaba por la Plaza observó la humareda y llamó al sacristán para que vaya a ver lo que pasaba, cuando abrieron la puerta, el aire que ingresó avivó las llamas y convirtió en cenizas todo lo que había adentro, ya que esta, al igual que la iglesia de la Compañía, tenía altares de maderas, púlpitos, coros, además de las imágenes de los santos.
Los objetos de oro y plata se derritieron y solo quedaron las piedras preciosas y brillantes que luego fueron inventariados para enviarlos a España para con ellos adornar la hermosa moratilla, hecha en plata 9.25 que pesa aproximadamente una tonelada y que se exhibe como parte de las celebraciones del Corpus Cristi.
De ese voraz incendio se rescató, por ejemplo, parte de un copón donde se deposita las hostias, cuyo soporte se derritió al igual que la cruz que llevaba encima. En su interior se puede observar aún las huellas que dejaron las hostias que contenía en ese momento.
Al ingreso de la Basílica, había una imagen del apóstol Pedro, que generalmente está sentado y en quien confió Jesús para cimentar su iglesia. Esta imagen tenía en la cabeza una especia de tiara o corona de plata con piedras preciosas, que ha sido reconstruida y también puede ser observada por quienes visiten este museo de arte religioso.
Igualmente se han recuperado las coronas de la Virgen de la Asunta y de la Inmaculada Concepción, hechas en oro y plata, además de piedras preciosas, igualmente pequeños halos, aureolas, resplandores que colocaban por encima de la cabeza en diversas imágenes de los santos. También tres grandes fuentes pontificales de plata.
Donde actualmente está colocado el famoso y gran órgano de Loret, existía lo que se llamaba un facistol, un atril de madera, en este caso de cedro, de cuatro caras, en donde se colocaba los grandes libros para los cánticos, que podían girar y alrededor se colocaba los sacerdotes o quienes formaban parte del coro. Esta pieza antigua estaba en los depósitos del museo dividida en tres partes y la que también ha sido puesta en exhibición.
Todas las joyas que ahora se están exhibiendo, han sido restauradas y tenido mantenimiento a cargo de una curadora española, especialista en platería andina llamada Cristina Esteras Martín, quien llega cada cierto tiempo para llevar a cabo la restauración de alguna de las piezas.
DATO
El Museo Evangelizador forma parte del Consejo Internacional de Museos, lo que le permite ser promocionado mundialmente y es por ello que cada vez recibe más turistas interesados en conocer todas las piezas que allí se muestran. Forma parte también del programa Disfruta el Museo, que permite que niños de primaria, previamente inscritos, puedan acceder a conocer de manera divertida lo que en su interior contiene. Les envían información para que sepan de qué se trata, además de figuras para que coloreen, luego hacen el recorrido y finalmente terminan formando un taller donde pegan figuras sobre lo observado.
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