Arequipa

Arequipa y el río Chili en los siglos XIX y XX

30 de noviembre de 2025

Por: Ronal Henry Huanca Chacon-FPPHP.

En el transcurso de nuestra Historia los ríos han sido fundamentales en el origen y desarrollo de las ciudades por su aporte de agua y su valor simbólico y paisajístico, sin embargo, la modernización y la industrialización hicieron que muchas ciudades se alejaran de ellos, provocando su deterioro. Arequipa vivió este mismo proceso con el río Chili, pasando de una relación cercana a un distanciamiento y luego a intentos de recuperación y revalorización durante los siglos XIX y XX.

Antes de 1540, los pueblos originarios del valle del Chili veneraban al río y utilizaban sus riberas con andenes agrícolas, con la llegada de los españoles, la ciudad se organizó en forma de cuadrícula alrededor de la Plaza de Armas, dándole la espalda al río, conocido como “la Barranca”. Recién a fines de la colonia y tras el terremoto de 1868 comenzaron los primeros intentos por revalorarlo en el paisaje urbano.

Tras la independencia del Perú en 1821, las propuestas de saneamiento urbano influenciadas por Europa, impulsaron en Arequipa el deseo de una ciudad más ordenada y en contacto con la naturaleza, lo que favoreció la creación de áreas verdes junto al río Chili. Un ejemplo fue el Paseo de la Alameda, construido a fines del siglo XIX en la ribera oeste, frente a casas elegantes, esta obra fue destruida por el terremoto de 1868, usada luego como mercado y finalmente reconstruida en 1905.

Después del terremoto, la Plaza de Armas dejó de ser un mercado y se convirtió en un parque, lo que cambió la forma de pensar de la población y dio inicio al embellecimiento y reorganización de la ciudad; este mismo proceso ocurrió en la Plaza San Francisco en 1899 y en la Plaza San Lázaro en 1904. Finalmente, en 1913 los mercados fueron trasladados a un nuevo edificio construido en el área de la capilla de San Camilo, cuya estructura metálica estuvo a cargo de la compañía de Gustave Eiffel, consolidando la idea de que cada espacio urbano debía cumplir una función específica.

La construcción del Puente Grau, entre 1884 y 1898 marcó un momento decisivo en la relación de Arequipa con el río Chili, al unir el centro de la ciudad con Yanahuara y facilitar el acceso a antiguos espacios de recreación como los baños de Zemanath, diseñado por Juan Albertazzo y construido por Juan Rodríguez, su edificación implicó un gran esfuerzo humano, incluso con la participación de ciudadanos voluntarios. Además de su importancia funcional, el puente se convirtió en un lugar privilegiado para apreciar el paisaje del valle de nuestra querida ciudad.

Este hecho impulsó la creación de nuevos espacios recreativos y urbanos a lo largo de las riberas, destacaron el Parque Grau, el Paseo de la Alameda, la calle Villalba y el Boulevard Bolognesi, pensado para disfrutar del entorno natural, estos lugares atrajeron especialmente a la aristocracia arequipeña, que comenzó a trasladar sus residencias desde el centro hacia estas zonas. Con el tiempo surgieron nuevos modelos urbanos, como el barrio de Vallecito y Selva Alegre, impulsado por Alberto de Rivero, quien también propuso organizar el crecimiento de la ciudad en torno a un parque lineal junto al río.

A pesar de los cambios y transformaciones en la ciudad, los antiguos tambos y las riberas del río Chili reflejan las distintas etapas por las que ha pasado Arequipa, en algunos momentos fueron espacios de encuentro y en otros, quedaron en segundo plano. Esta evolución muestra que la relación entre la ciudad y su río no es estática, sino parte de un proceso histórico que depende en gran medida, de la forma en que la población valora y comprende su propio entorno.

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