Arequipa

Arequipa y José Luis Bustamente y Rivero

3 de mayo de 2026

Por: Historiador Augusto Lostaunau Moscol-FPPHP.

Entre 1939 y 1942, el doctor José Luis Bustamante y Rivero fue designado ministro plenipotenciario del Perú en Uruguay, ocupando su cargo representativo del Estado peruano en la ciudad de Montevideo. Por esas casualidades de la historia, Bustamante y Rivero no fue designado embajador del Perú en la República Oriental del Uruguay, pero ocupó el cargo inmediatamente inferior, el cual también lo ejerció en Bolivia (1934-1938) para regresar, después, como embajador entre 1942 y 1945, año en que fue elegido presidente de la República por los ciudadanos peruanos. 

Durante su estadía montevideana, Bustamante y Rivero escribió Elogio de Arequipa, un pequeño opúsculo fechado en 1941, que presenta ocho partes que destacan las características y virtudes del pueblo arequipeño. En Arequipa mística: la fe, el paisaje, el volcán indica que: “Junto a los dos rasgos típicos i aparentemente contradictorios de la psicología arequipeña: la rebeldía i el legalismo, la beligerancia i la academia, la política militante i la especulación racional, hay un tercero que tiene, a mi juicio, su raíz en la doble influencia de la tradición y el medio físico. Es el sentimiento religioso”. 

Cuando José Luis Bustamante y Rivero anota que existe una “aparente contradicción” entre los dos rasgos típicos más representativos del pueblo arequipeño, es que –en realidad- ambos rasgos son tan inseparables como las dos caras de una misma moneda. No se puede ser rebelde si no se es legalista y viceversa. Igualmente sucede con la política militante y la especulación racional. Pero, reconoce y destaca un tercer rasgo fundamental: el Sentimiento Religioso, el cual se origina y desarrolla –según nuestro autor- por la fuerte relación entre la tradición y el medio físico. Por ello anotó: “El Misti señorea, con su cono gigante, la visión de Arequipa. Es como un dios voluble, a un mismo tiempo amenazante y protector. Entre sus pliegues graníticos acoge amorosamente la blanca desnudez de la ciudad, i sus espaldas ciclópeas las preservan de las frías cuchilladas del viento de la puna”.

No existe Arequipa sin el Misti; y, la razón de ser del Misti es Arequipa. Como un APU prehispánico, el volcán se presenta amenazante, destructivo, telúrico y pétreo; pero, también es protector y proveedor. Es un verdadero titán de la cosmovisión del sur andino. Por ello, como señala Bustamante y Rivero, los arequipeños son “Los Hijos del Misti” y viven orgullosos de esa connotación. Y, en su afán de proteger a sus hijos, el Misti también entrega sus componentes para la construcción de casas y espacios públicos. Embellece la ciudad de forma titánica y cotidiana. 

“Él preside i regula, desde su altura prepotente, toda la vida urbana; sus primeras nieves marcan las siembras del grano; los nubarrones de su cima suelen ser nuncios fatídicos de la helada; i la limosna de sus deshielos alimenta a la campiña en la sequía de los estiajes”.

También lee: Altiva Raíces Inmobiliaria lanza «Los Prados de San Camilo»

Compartir


Leer comentarios