Arequipa

Arzobispo de Arequipa critica a políticos por dañar al país

12 de marzo de 2018
Arzobispo de Arequipa critica a políticos por dañar al país
“No entiendo qué es lo que quieren, necesito conversar  con un politólogo para que me explique qué está pasando, por qué  le están haciendo tanto daño al país, a nosotros como ciudadanos y  a ellos mismos”, dijo monseñor Javier del Río Alba, arzobispo de Arequipa, respecto al enfrentamiento entre los poderes del Estado.
Dijo que está claro que el presidente Kuczynski no va a renunciar, pero la otra parte insiste en que debe dejar la presidencia  y en esa batalla campal que han emprendido, los que salimos perdiendo somos todos los peruanos.
“Acaso es tan difícil sentarse a conversar y  decir qué es lo que quieren unos de los otros, qué les molesta, darse cuenta que no ganan nada peleando. Es tan difícil no darse cuenta del daño que  ocasionan y que a ellos mismos se están causando como para hacer las paces. He visto las encuestas y Keiko sigue bajando, lo mismo que Kenji, el Congreso  igualmente, el Presidente continúa igual con bajo porcentaje de aprobación; lo que quiere decir que la población está  moralmente decepcionada y la verdad es que no sabemos cómo vamos a terminar”, dijo.
Señala el arzobispo que la falta de empleo  en el país es una de las consecuencias de estos actos de desencuentro entre los políticos, debido a que cientos de jóvenes no pueden conseguir empleo  y que se ha comunicado con empresas que usualmente  saben colaborar para  ofrecerle puestos de trabajo, pero ahora no tienen capacidad para acogerlos.
“Si la economía no crece al ritmo que  debiera crecer, no se podrá atender las urgencias del país, no se podrá  culminar con la reconstrucción del norte del país  o de otros lugares que han sido afectados por la naturaleza. No se  puede atender a sectores como salud, educación. Todo es una cadena y lamentablemente parece que ellos no se dan cuenta de eso”, agrega.
Espera que  haya  una conversión  en la forma de actuar de los políticos para que se produzca un cambio, antes que sea demasiado tarde y que a la población le sirva de lección para que en el próximo  proceso electoral  no vote por aquel que da un mejor  discurso, por simpatía o antipatía extrema, sino que se den un tiempo para estudiar sus antecedentes, para conocer su formación, la viabilidad de sus ofrecimientos y sobre todo conocer si realmente tienen  solvencia moral.
 
 
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