Arzobispo reitera que no se puede lucrar con los sacramentos
12 de marzo de 2018

Hace algunos días el Papa Francisco señaló que nadie puede cobrar por administrar los Sacramentos de la Iglesia y mucho menos lucrar con las necesidades de los fieles, hecho con el que coincide el arzobispo de Arequipa, monseñor Javier del Río Alba, indicando que en Arequipa también se practica dicha prohibición.
Explicó que existen dos hechos que se tienen que aclarar, una cosa es comercializar con los sacramentos y algo diferente son los llamados “estipendios”, estos últimos forman parte de la tradición de la Iglesia aquí o en cualquier lugar del mundo y son aquellos derechos con los que contribuyen los fieles de cada jurisdicción.
“Las parroquias en la ciudad en la mayoría de casos son antiguas y requieren de un mantenimiento permanente, que es costoso por ser patrimonio cultural, pero también hay otras necesidades que tienen que ser cubiertas, como la limpieza, servicios básicos como agua o luz, las flores y hasta la propia sustentación del sacerdote, que no recibe un sueldo, sino que vive de la buena voluntad de los fieles”, añadió.
Reconoció que algunos servicios no son baratos, como el caso de los matrimonios, especialmente para aquellas parejas que quieren cumplir con un “capricho”, de querer casarse en determinada parroquia por diversos motivos, perteneciendo a otra; lo lógico, dijo, es que contribuya con su jurisdicción al solicitar el traslado.
“Si alguien no tiene suficiente dinero para contribuir con los gastos, tampoco es que se le va a negar los sacramentos, eso está completamente prohibido. Y si alguien conoce de algún sacerdote o miembro de la Iglesia que esté cometiendo algo irregular, me lo puede informar para poner las cosas en su sitio”, añadió monseñor.
Por otro lado, señaló que se está en plena preparación para la Semana Santa, y los fieles que aún no han seguido con las recomendaciones dadas por el Papa Francisco y la propia Iglesia, todavía están a punto de iniciar su preparación a través del ayuno, la oración y la limosna.
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