Arequipa

Barata: el hombre que calculaba

4 de marzo de 2018
Barata: el hombre que calculaba

El ex director de Odebrecht, Jorge Barata, dio en el blanco en la política peruana. Habló y desató una madeja que cada vez está menos destrabada. ¿Quién es el hombre que cada vez que habla genera sismos políticos?

 
Por: Lino Mamani A.
 
A fines de 2016, Marcelo Odebrecht, CEO de la constructora Odebrecht, dijo a los fiscales peruanos que había pagado a algunos políticos y funcionarios para asegurarse licitaciones de obras públicas. Los detalles de los pagos, precisó el brasileño, los podía responder Jorge Barata, ex director de la compañía en el Perú por 15 años. Desde entonces la expectativa de lo que este hombre confesara empezó a crecer.
 
Cada vez que Barata abrió la boca, callaba a algunos políticos. Acogerse, en noviembre de 2016, al beneficio de la delación premiada ante la justicia brasileña –junto a otros exfuncionarios cariocas- por el caso Lava Jato, le permitió intercambiar información con el fin de que le concedan exclusiones de penas o beneficios. De este modo empezó a delatarlos. En Perú fue excluido del caso de presunta corrupción en la carretera Interoceánica a cambio de que se convierta en colaborador eficaz, para que aclare todas las coimas dadas en el país.
 
Así sucedió en enero de 2017, cuando fue interrogado sobre el accionar de las empresas socias de Odebrecht, las dádivas otorgadas al expresidente Alejandro Toledo y los presuntos aportes a la campaña de Ollanta Humala Tasso con 3 millones de dólares, a través de su esposa Nadine Heredia. Bajo estas confesiones y con más elementos de convicción recabada por los fiscales superiores, es que los tres empezaron a caer.
 
Humala Tasso y Heredia Alarcón fueron enviados a cumplir 18 meses de prisión preventiva por presunto lavado de activos, al no declarar aportes para su campaña presidencial que habrían recibido de Odebrecht (2011) y del gobierno de Venezuela (2006). Mientras que Alejandro Toledo tuvo que huir a Estados Unidos, para no pasar similar suerte. La justicia peruana también ordenó 18 meses de prisión preventiva en su contra, pero aún no se concreta porque todavía se tramita el requerimiento de extradición del ex líder chakano. 
 
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El ingeniero brasileño Jorge Henrique Simões Barata fue director ejecutivo de Odebrecht en Perú, entre 2001 a 2016. La confianza depositada en él fue tal que llegó a ser la mano derecha de Marcelo Odebrecht y quien aparentemente proponía a quiénes pagar coimas. Entre 2004 y 2011, la firma del país de Neymar habría desembolsado 29 millones de dólares en dádivas para políticos peruanos.
 
En su anterior interrogatorio, Barata confesó que la empresa tenía un Departamento de Operaciones Estructuradas, área dedicada principalmente a evaluar y otorgar las coimas. Aquí se registraban las cuentas, el objetivo y el proyecto, al cual desembolsar los montos. Si bien este departamento lo dirigía el mismo Odebrecht, el hombre clave fue Hilberto Mascarenhas da Silva. Desde esta oficina se otorgaron más de 3 mil 300 millones de dólares en coimas en diferentes países de Latinoamérica, incluido el Perú. ¿De dónde provenía el efectivo para estos fines?
 
La compañía se había organizado para tener una “caja” chica especial para las coimas, cuyo efectivo provenía de las obras sobrefacturadas. Barata era el hombre que calculaba cuánto y cómo pagar.
 
“Así pues, trasladando el esquema a Panamá, las obras que le eran adjudicadas a Odebrecht aquí eran concebidas con un sobreprecio. Esos fondos se canalizaban a la Caja 2. Allí se concentraba el dinero de la sobrefacturación de sus obras, que luego era repartido entre políticos corruptos –brasileños y extranjeros–, quienes facilitaban los proyectos a la empresa brasileña y, de esta manera, consolidaba su hegemonía en la región. Así se cumplían las directrices de Marcelo: centralización, control total y seguro de la operación, a fin de expandir las operaciones de la empresa”, detalla IDL-Reporteros en un informe.
 
Es precisamente este uso de dinero clandestino o negro, una de las razones por las cuales los políticos son cuestionados pues recibieron efectivo que no contaba con procedencia legal. 
 
El pasado martes y miércoles, la mayoría de peruanos terminaron por decepcionarse. Si existía algún atisbo de dudas, quizá estas se disiparon con las declaraciones de Barata. El brasileño apuntó su artillería y confesó que la constructora aportó para las campañas de al menos seis políticos peruanos.
 
Fueron más de cinco horas, y una a una empezaron a ser respondidas las preguntas claves. Al final, Barata confirmaría que en las elecciones del 2006, apoyaron la campaña de Alan García con US$ 200 mil, a través de Luis Alva Castro, uno de los líderes del Apra. Ese año, García se hizo de la presidencia por segunda vez.
 
 Mientras que en las elecciones de 2011, las contribuciones fueron mayores. El Departamento de Operaciones Estructurales dio US$ 1 millón 200 mil para Keiko Fujimori –favorita del empresariado-. Ollanta Humala recibió US$ 3 millones, el presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski habría recibido US$ 300 mil y Alejandro Toledo US$ 700 mil. Susana Villarán, cuando fue alcaldesa de Lima, también recibió un apoyo de US$ 3 millones para la campaña del No a la revocatoria, orquestada por la oposición. 
 
Así el telón se vino abajo. Todos los involucrados salieron a desmentir estas contribuciones e inclusive quisieron mal interpretar las declaraciones y referir que no recibieron nada directamente, solicitando que se archiven las indagaciones en su contra.  Barata tiene en la lengua la posibilidad de hacer temblar a toda clase política del país que con Odebrecht se involucró. Por ahora, este fue un avance que dejó satisfechos a los fiscales, quienes en unas semanas, volverán por más precisiones para desentrampar la corrupción que durante años estuvo debajo de las tiendas políticas. Barata tiene en él la forma de develar y cerrar la caja de Pandora.
 
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