Cambian vidas con música en colegios de Arequipa
24 de junio de 2017

Son más de mil escolares arequipeños que forman parte del proyecto promovido por el tenor peruano Juan Diego Flores.
Por: Rossmery Puente de la Vega P.
Las tardes en el colegio Juan Domingo Zamácola y Jáuregui se han vuelto armoniosas. Los salones se han convertido en espacios para la música y el canto. La lección que reciben los escolares en las aulas los forma para dar otro ritmo a su vida.
“Mi canto a Arequipa”, una composición de Benigno Ballón Farfán, cantada en las aulas a puerta cerrada, llega como un susurro hasta el patio: /Canto a tu gloria/ Arequipa lírica y audaz/ tu noble historia/ bien grabada en mi alma quedará/.
Los cantores son unos pequeños de 5 a 7años de edad, que minutos previos estuvieron afinando su voz con ejercicios. La profesora Luisa María les pide que respiren y boten el aire contenido. Que hagan “pun” con la boca, como si lo expulsaran hacia adelante para no dañar sus cuerdas vocales, ni desafinar.

En las pizarras de los salones donde por la mañana se enseñan lecciones de matemática, comprensión lectora, religión y el cuerpo humano; por la tarde se escriben pentagramas, y canciones. Como el “Montonero Arequipeño” que enseña Diana. /Montonero arequipeño/ ahora que acabo la guerra/ ahora que acabo la guerra/guarda tu viejo uniforme/ galonado con heridas/, escriben en su cuaderno y un niño pregunta que significa “galonado”. A través de la música se ilustran.
Son 650 escolares desde los 5 hasta los 15 años de edad que destinan tiempo para su formación musical en el colegio ubicado en el distrito de Cerro Colorado. Forman parte del proyecto “Sinfonía por el Perú” del tenor Juan Diego Flores, que comenzó el 22 de mayo.
EL PROFESOR
Raúl Pimentel Meza aparece en el colegio cargando los pianos que coloca en las aulas desatando la emoción. Los pequeños se acercan a tocar el instrumento musical, como si se tratará de una pieza rara de museo y estarían haciendo una travesura.
Lo llaman profesor, otros Juan Diego Flores; con el tenor tiene un ligero parecido en la nariz respingada. Pimentel es venezolano, fue convocado para dirigir el proyecto de Sinfonía por el Perú en Arequipa, es el director musical del núcleo. Responsable que se cumpla el sueño de Juan Diego Flores. “Mejorar el Perú, quiere un cambio a través de la música”, afirma. Todos están sumando para que así sea. Una hermana de Juan Diego estuvo en la ciudad hace algunas semanas visitando el avance del proyecto. Para el proyecto hay apoyo económico del extranjero y del Gobierno Regional de Arequipa. El tenor se inspiró en un sistema de orquesta que funciona hace varios años en Venezuela para replicarlo en el país.
Pimentel Meza proviene de una familia musical. El pequeño Raúl creció viendo a su padre tocar la flauta y enseñando en distintas ciudades, y a su mamá con el violín rodeada de niños a los que formaba. Raúl Pimentel se inició como músico a los doce años de edad. Antes de llegar a Arequipa era flautista de la Orquesta Sinfónica de Caracas.
El ruido de la Ciudad Blanca no lo perturba, como sí ocurre con una silla rodándose, o un chirrido. En su cabeza todo tiene una afinación.
INSCRIPCIONES
Son mil estudiantes que tienen que ser favorecidos con el proyecto de Sinfonía por el Perú en Arequipa. Las siguientes clases musicales se dictarán en los colegios Santa María en Yanahuara y Arequipa en el Cercado.
La formación musical dura una hora, para no agotar o aburrir a los escolares y el proceso de aprendizaje sea más rápido. Les enseñan a cantar, tocar para que sean músicos de excelencia, pero sobre todo buenas personas y líderes. Los forman con armonía, para que sean puntales, limpios, educados.
La enseñanza comprende conceptos musicales por medio de dinámicas (qué es la música, el pentagrama), ejercicios de respiración, enfoque de la voz, nociones básicas de odio. Por tres meses la formación es coral, en setiembre la enseñanza para la orquesta, instrumentos de cuerdas, vientos y percusión.
La idea del proyecto es formar un gran coro y una gran orquesta. En agosto comenzarán las presentaciones para que los chicos pierdan el miedo y mejore su autoestima. El repertorio va desde temas de compositores arequipeños Duncker Lavalle, Ballón Farfán, hasta música clásica de Mozart, Beethoven, Tchaikovsky y otros.
De los estudiantes, el 80% son estudiantes de bajos recursos económicos, y 20% proviene de colegios particulares. Es un proyecto inclusivo que busca ocupar el tiempo de los estudiantes, alejándolos de los video juegos, las drogas y la violencia.
Lucero Ito Apaza, profesora del proyecto, menciona que la formación musical en niños es más sencilla, los pequeños absorben los conocimientos como una esponja. Ella es soprano y tiene experiencia enseñando. El resultado tiene armonía. Formar niños músicos, es tener “personas integras, que van a leer, que se educan, van a ser un adulto con una mente más abierta y enfrentarán los retos”, refiere Pimentel. Además, los niños tienen la oportunidad de ser músicos en Arequipa, donde existen conversatorios y orquestas.
Actualmente son cuatro docentes, se sumarán otros cinco. Katherine Zavala coordinadora del proyecto, toca el violín y es tolerante al ruido. “Canto, toco y crezco”, reza el lema creado para la Sinfonía. Ella fija ciertas reglas en el ambiente musical y el patio del colegio, donde los padres de familia esperan la salida de sus hijos. En el ambiente existen frases escritas en pergaminos amarrillos que aportan en la formación: “No es más grande, aquel que nunca falla, si no aquel que nunca se da por vencido”.
Hasta el patio del colegio llegan los aullidos musicales, las palmas que acompañan la armonía del piano, los cantos, que están dando otro ritmo a la vida de los escolares. La música los está transformando.
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