Arequipa

Cambios súbitos de conducta en niños podrían indicar abuso sexual

7 de febrero de 2018
Cambios súbitos de conducta en niños podrían indicar abuso sexual

Durante el 2017, el Ministerio de Salud, a través de los 35 Centros de Salud Mental Comunitario (CSMC) del país, atendieron alrededor de 3 088 casos por abuso sexual que tuvieron como víctimas a niños y adolescentes.

El psiquiatra de niños y adolescentes del Minsa, José Ronald Villafane, pidió a los padres estar atentos a las actitudes o cambios repentinos en la conducta de sus hijos. 
Explicó que el trauma producto del abuso sexual en un menor de edad podría no evidenciarse fácilmente a menos que exista un gran vínculo de confianza con los padres. El especialista sostiene que los comportamientos de los menores de edad que sufrieron de una violación, suelen diferenciarse por edades. 
“En el caso de los niños de la etapa inicial (menores a seis años), suelen tener una conducta regresiva. Si antes ya habían aprendido a ir solos al baño, pueden dejar de hacerlo, volviendo a orinarse en su ropa; si habían aprendido a pronunciar correctamente las palabras, retroceden; le temen nuevamente a la oscuridad, no quieren entrar solos al aula, etc.”, indica. 
Por su escaso conocimiento respecto a lo que es una agresión sexual, los niños en esta etapa pueden tomar los tocamientos como algo placentero, lo que puede evitar que rechacen a su agresor. Es necesario que los padres enseñen qué áreas del cuerpo son destinadas para una comunicación social y cuáles son íntimas, debiendo comunicar si alguien transgrede esos límites.
“Se les debe instruir en que si alguien les dice: ‘no le vayas a contar a tu mamá’, justamente es cuando debe haber mayor comunicación con ella”, señala.  
En el caso del nivel primaria (de 6 a 12 años) los niños que han sufrido algún tipo de agresión sexual pueden mostrar un cambio repentino en su desempeño académico, disminución del número de amigos o su interés en ellos, se suelen aislar, hablan poco y llegan a sentir mucha angustia o culpa, pues el agresor suele amenazarlos con que les hará algo a sus padres o seres queridos si se atreven a hablar sobre la agresión sexual. 
“Cuanto más callado permanezca el niño habrá que sospechar y evaluar las razones de esta conducta. Igualmente, hay que estar alertas si comienzan a usar un lenguaje adulto, tiene una conducta sexualizada o tienen pesadillas”, indica Villafane.  
En el caso de los adolescentes, ellos sí tienen plena conciencia de haber sido violentados. Sin embargo, pueden callar por temor a ser rechazados, recibir un castigo o tener que relatar las situaciones vinculadas a la agresión sexual en especial cuando las declaraciones ante las autoridades son múltiples. Los adolescentes también suelen mostrar repentinos cambios de conducta con actitudes más rebeldes o buscando soledad.
 
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