Castración química: costosa y de dudosa eficacia

Una reacción química tuvo el Congreso de la República contra los violadores. Aprobó la castración química y se espera que en segunda votación se ratifique el castigo. La mayoría de peruanos está a favor, pero los médicos no. El Gobierno evalúa la medida. Mientras que su implementación sería cara. No obstante hay un problema grave en el país. Los delitos de violación sexual van segundos, solo superados por los de robo agravado. Entonces, ¿qué hacer con los violadores?
El Congreso de la República busca medidas drásticas para castigar a los violadores sexuales. Quiso aprobar la pena de muerte, pero no había respaldo del Gobierno ni de otras instituciones. Aunque sí de la población. Las encuestas publicaban cifras de aprobación por encima del 70 por ciento en que estaban de acuerdo con matar estos criminales. Pero un sistema democrático no lo permite.
Ahora, y en primera votación, aprobaron castigos más severos como la castración química a violadores de menores de 14 años de edad. El pueblo está a favor, pero las instituciones y médicos no. La idea es controlar o desaparecer a los violadores, pero por qué.
Porque en realidad son un grave problema. Basta mirar las estadísticas del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe) para darse cuenta que muchos varones ven en el sexo su principal arma para asaltar a sus víctimas.
GRAVE PROBLEMA
Según el boletín estadístico del Inpe publicado a febrero del 2018, hay 15 mil 561 presos por cualquier tipo de delito sexual. La cifra pone a este crimen en el segundo lugar después del robo agravado, el más común a nivel nacional. En total hay 23 mil 96 internos por robo agravado purgando una condena en un establecimiento penitenciario del país.
De estos 15 mil, el 9,5 por ciento son violadores a menores de 14 años sumando 8 mil 196 internos. El 4,7 por ciento son acusados por violación sexual; 2,1 por ciento por actos contra el pudor a menores de edad y 1,7 por actos contra el pudor.
Si hablamos de Arequipa, y en función a este informe estadístico, hay 198 violadores de menores de edad encerrados en el penal de Socabaya y 46 en Camaná. Mientras que 261 están presos por violación sexual en Arequipa y 52 en Camaná.
Las cifras son explícitas y es evidente que hay problema. Lo más triste es el nivel de reincidencia de los acusados. Por ejemplo a nivel nacional se estima que 886 reincidieron dos veces por violar a un menor de edad; 116 tres veces y 38 por cuatro. Incluso hay dos que reingresaron 12 veces al penal por cometer este delito.
En el caso de violación sexual, 452 reingresaron dos veces; 84 lo hicieron tres veces, y hay uno que lo hizo en 11 oportunidades.
Si comparamos con el número de población penal, la cifra es baja, pero significativa y preocupante, porque da la impresión que este tipo de presos no se rehabilitan. En Arequipa, por ejemplo, se someten voluntariamente a un tratamiento psicológico complementado con un trabajo de asistencia social, salud y legal para recuperar al acusado. La iniciativa funciona la mayoría de veces.
A este problema quiere atacar el Congreso con la castración química. La propuesta legislativa se aprobó en primera votación, pero se espera una segunda para ratificarla. Desde el Gobierno, el presidente, Martín Vizcarra, solicitó un informe al Ministerio de la Mujer para tomar una posición. Aunque Vizcarra adelantó su preferencia por la cadena perpetua. “Los violadores en personas de escasa edad deben permanecer toda la vida en la cárcel”, destacó.
En el Perú hay 677 condenados a cadena perpetua. En Arequipa 19. La mayoría está por violación sexual (hay otro delitos que también se sancionan con esta pena máxima).
CONTROL DEL DESEO SEXUAL
¿Qué hace la castración química? Pues en pocas palabras, inhibe el deseo sexual del violador. Hay efectos secundarios: crecimiento de los pechos, sudores nocturnos, bochornos, náuseas. ¿Pero impedirá que vuelva atacar sexualmente a mujeres o niños?
Desde el punto de vista de los médicos, por ejemplo, el reconocido Elmer Huerta opinó que la castración química no solucionará nada.
“El deseo sexual anormal es una cosa, pero otra es la agresividad y violencia del enfermo. La medicina podrá disminuir el deseo sexual, pero no va a tener ningún efecto sobre la violencia de la persona. Se han visto hombres que siguen cometiendo crímenes aún bajo tratamiento de la castración química”, señaló a RPP.
El urólogo Alberto Tejada también se opone y agrega que por lo menos el 40 por ciento de violadores, incluso sometidos a este tratamiento médico, van a reincidir. “Se está hormonizando el tema de la violación que es un hecho de salud mental”.
COSTO MUY ALTO
Otros destacan que demandará un alto costo al Estado. Porque a cada violador debe inyectarse una ampolla cada tres meses, e incluso cada mes.
“Si se deja de colocar, pasan de tres a seis meses, y los efectos se terminan de revertir”, destacó Miguel Cárdenas. El médico calculó en 300 a mil soles el costo de cada medicina. En Corea del Sur gastan más de 4 mil dólares al año por cada violador al someterlo a esta terapia. Si solo tomamos las cifras de violación a menores de edad, entonces el Perú desembolsaría más de 24 millones de dólares en aplicar la castración química, basados en la inversión coreana.
Si somos más conservadores y un violador requiere solo una ampolla, por ejemplo, de 300 soles cada tres meses, entonces el Estado desembolsaría 1200 soles al año, aproximadamente. Si aplicamos esta cifra a los más de 5 mil encerrados en una prisión por atacar a un niño o adolescente, entonces el Perú tendría que pagar hasta 6 millones de soles por este grupo de criminales. La cadena perpetua sale más barata.
OTROS CASOS
En Estados Unidos, California fue el primer estado en aprobar la castración química en 1996. Ahora son seis que aplican esta medida, incluida Florida. Si el preso se somete a este tratamiento, entonces recibe beneficios. Pero también se prevé la castración, es decir el retiro de los testículos.
En prisiones del Reino Unido se aplica este tipo de castración. Se estima que solo el 5 por ciento reincide, pese a someterse a ampollas o tabletas. El tratamiento psicológico es importante para que el tratamiento funcione.
La castración química podría controlar el deseo sexual del violador, pero su efectividad depende de la real convicción del acusado de no volver a cometer este delito. Porque no solo se necesita de una erección para ultrajar; también hay otras formas.
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