Arequipa

Ciudadanos vencen cánones y tabúes con nuevas formas de obtener placer

9 de febrero de 2020

Mujeres prefieren falos de mayor tamaño en tiendas de sexo.

Por: Roy Cobarrubia
Fotos: Adrián Quicaño P.

El sexo aún es un tabú. Ciertas palabras, son capaces de causar sonrojo, pena, y hasta repulsión. Hablar de libertad sexual puede resultar en Arequipa, una ciudad calificada por Arellano Marketing de conservadora, una ofensa a los cánones de principios morales.
¿Pero es cierto que la moralidad de los ciudadanos de a pie llega a ese nivel de “cucufatería”? Pues en la tienda de juguetes sexuales de Alex León Beraón, “Hot Sex Shop”, se descubre entre órganos masculinos de copulación de 23 centímetros, de silicona, y conductos membranosos de mujeres, artificiales, que los nuevos arequipeños comenzaron a vencer las condiciones de censura establecidas por cuestiones costumbristas.
Según León, un pucallpino radicado en la ciudad, los arequipeños dejaron de ocultarse tras su doctrina de preceptos limitada por normas imaginarias, y se dejaron arrastrar por su necesidad más básica, el sexo.
“Identifiqué una necesidad, observé que las personas como el sencillo acto de comer necesitan de la satisfacción, de reconocerse, de aprender, de buscar nuevas formas de sosegar el deseo y gusto de sus propios cuerpos, y como cualquier emprendimiento decidí tomar la decisión de invertir y responder a esa carencia del mercado”, dice León, un químico farmacéutico y administrador, de profesión, que tras un largo viaje de estudio comercial logró establecer en la Ciudad Blanca, sin máscaras, capas o disfraces un negocio que podría ser sinónimo, en una idea analfabeta, de lujuria.
“Hablar de sexualidad es hablar del descubrimiento de nosotros mismos y de los demás a través de las interacciones sociales. Nos relacionamos en totalidad, con cuerpo y espíritu. La relación corporal ha de ser una relación privilegiada y placentera. Pero la sexualidad desborda la genitalidad hasta alcanzar las fantasías, la cercanía emocional, la comunión afectiva, la identidad de género etc. Incide directamente en nuestro bienestar personal y social”, dice Silverio Barriga, un psicólogo social español en su artículo “La sexualidad como producto cultural. Perspectiva histórica y psicosocial”.
«Un juguete sexual es un objeto que ayuda a aumentar la estimulación durante el acto sexual, solo o en pareja», así define la internet a esos objetos llamados comúnmente “vibradores”. Esos elementos con formas idénticas a los sexos masculino y femenino comenzaron a penetrar y enterrarse en un mercado que no termina por correrse y ser renuente, sino que continúa pidiendo más y más, al punto del clímax en el que se ha introducido la tecnología.
León es un claro ejemplo de la visión comercial de una industria que comienza a crecer, porque los hombres y mujeres aún no sacian su búsqueda por encontrar y requerir nuevos e innovadores productos.
“Cuando llegué a Arequipa y abrí mi primera tienda, mis vecinos creían que comerciaba con mujeres o que era un ‘mañoso’, pero mi local es como todo establecimiento que vende un producto. Cuando me dirigí a la municipalidad a requerir una autorización para el funcionamiento de mi tienda el funcionario público me miró con rareza y me dijo que no había permiso para casa de citas, una idea totalmente equivocada, y que quizás muchos piensen al oír “tienda de productos sexuales”, tuve que explicar por largo rato y decirle lo que vendía, además de enseñarle algunas fotos de mis productos y escuchar su risa timorata y nerviosa”, dijo León.
El comerciante ahora tiene dos tiendas en la calle Mercaderes y en un mercado en progreso descubrió que los hombres y mujeres buscan un pene grande, un elemento de silicona que al día es requerido y comprado por seis personas, como mínimo, además de otros elementos electrónicos.
¿Pero es cierto que el tamaño del pene importa? Pues el debate no es solo interés de mujeres, es también un tema que los hombres tratan, conversan, y buscan con ahínco, porque el miembro viril es de interés compuesto.
En la tienda del joven emprendedor el 70% de mujeres opta por un dildo, nombre con el que llaman al órgano de copulación, de 25 a 30 centímetros.
«Es un proceso de experimentación, primero optan por un falo de 12 a 15 centímetros, lo normal, de ese grupo de opción es un 30%. Luego otro 70% buscan dildos de hasta 30 centímetros. Eso que el tamaño no importa parece que no es cierto, porque incluso los hombres buscan a través de pastillas y entrenadores de glandes, juguetes para hombres, buscan tener un músculo más grueso y largo, porque el pene es como cualquier músculo, entre más se ejercite se comienza a fortalecer», dice León.
Entre los juguetes más comprados se encuentran los consoladores que pueden tener un costó de 60 a 70 soles; prótesis de bálano de 50 soles, este elemento es introducido dentro del pene a fin de que sirva como una especie de funda en el momento de la penetración coital; bombas de agua para que el pene crezca en tamaño y grosor, a 1200 soles; bombas de succión para hacer que el miembro sea más grande 200 soles; muñecas de silicona con esqueleto de metal recubierto por silicona, fiel a la forma de una mujer, en todos los sentidos físicos, incluido cabello incrustado, tiene un costo de 3000 a 8500 soles; vibradores a distancia de 900 a mil soles, y más y más y más.
El mercado ha comenzado a crecer como una excitación en pleno acto sexual y aparentemente no pretende detenerse, porque el placer aún no se sacia, y a golpe, casi de gritos, pide más creatividad.

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