Editorial: Competencia de calles
4 de noviembre de 2017

Desde que las iglesias evangélicas se pusieron al frente de la campaña «No te metas con mis hijos», los movimientos cristianos han procurado ganar las vías públicas y reducir la influencia que en ellas tenía la iglesia católica.
En el Congreso se aprobó, en forma sorpresiva, un proyecto de ley que concedía al 31 de octubre la fecha conmemorativa y recordatoria de la influencia de las iglesias evangélicas en el Perú, provocando resistencia en el Ejecutivo que se niega a promulgar lo que considera atentatorio con la norma constitucional que declara que el país es laico.
Por otro lado, y en el caso particular de Arequipa, el Arzobispado promueve una peregrinación y saludo a la Virgen de Chapi el mismo día y noche en que se saluda la costumbre norteamericana del Halloween.
Según el Arzobispado, en la noche del 31 de octubre al 01 de noviembre, llegaron a Chapi 8 mil jóvenes quienes festejaron la cercanía de la Virgen con música, baile y fuegos artificiales.
En esos mismos momentos y en el Centro Histórico decenas de miles ingresaban a la Plaza Mayor por sus cuatro costados disfrazados, y con calabazas en mano recordando que la costumbre norteamericana del Halloween había llegado.
Ahora hay que tomar posición oficial sobre esta declaración aprobada como ley por el Congreso que de no ser promulgada lo será directamente por el Parlamento, pues los 71 votos fujimoristas tendrán que acatar una decisión que en su momento fue comunicada por su lideresa Keiko Fujimori.
El Perú como país laico no puede tener en su calendario oficial una fiesta celebratoria de la escisión de la iglesia católica provocada por Martín Lutero, pues no somos un país confesional.
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