Arequipa

EDITORIAL DOMINGO: La prueba que nunca se encontrará

4 de marzo de 2018
EDITORIAL DOMINGO: La prueba que nunca se encontrará
 
Todos los políticos implicados en las declaraciones vertidas en Sao Paulo por Jorge Barata, representante de la empresa Odebrecht en el Perú durante 11 años, han coincidido en negar los cargos y desafiado a que se muestren las pruebas documentales de las afirmaciones de que recibieron dinero, en apoyo de campañas electorales o que los pidieron a través del Partido de los Trabajadores de Brasil, o por conveniente para después cobrar con creces el dinero que se les daba.
 
Las negativas han sido tajantes, pero no pueden satisfacer suficientemente el interés colectivo para establecer verdades. Todo indica que más cerca de la verdad que de la mentira están las afirmaciones de Barata, que complementan las que anteriormente hizo Marcelo Odebrecht, y que los líderes políticos peruanos mencionados están en un apuro del que difícilmente podrán salir.
 
Parece que todos los presuntamente responsables de haber recibido dinero de Odebrecht, quieren que se acredite su culpabilidad presentando o exigiendo facturas, como si eso sería posible en quienes sin duda sabían que atentaban contra el interés del Estado y los bolsillos de todos los contribuyentes peruanos.
 
Esa prueba no podrá ser nunca mostrada porque nadie pide y nadie tampoco da semejante soga para ser ahorcado. Pero hay indicios por todas partes, nombres citados de los testaferros, direcciones a las que acudieron para dar los dineros del mal y cruce de información por egresos de Odebrecht que evidenciarían que todo lo dicho por Barata es verdad y que el Ministerio Público ya está buscando las pruebas instrumentales de que sí hicieron mal al Perú aquellos que después pagarían los favores con entrega de riquezas nacionales a grupos extranjeros, repitiendo, además, experiencias que también se han tenido en Ecuador, Venezuela y otros países del continente.
 
El país está entristecido de saber que hubo malvados entre los nuestros, que pensando más en su interés personal olvidaron que se debían a los peruanos que los eligieron para dirigir, por la senda del bien, los destinos del Perú en el que nacieron.
 
La prueba que piden los acusados de haberse entregado al servicio de potencia extranjera, son imposibles de tener. Nadie da factura por delito que comete y mucho menos la pide el que también es parte de un acto delincuencial.
 
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