Editorial: El crecimiento de Arequipa
18 de octubre de 2017

No hay ninguna duda de que Arequipa tiene una economía que se sustenta en la minería más que en cualquier otra actividad humana.
El año 2016, cuando fue muy visible el decaimiento del proceso de desarrollo nacional, Arequipa tuvo un crecimiento espectacular al entrar en funcionamiento la segunda etapa de Cerro Verde.
Entonces, crecimos el 26,3 por ciento del Producto Bruto Interno de la región, que fue cerca de 8 veces más, que el que correspondió a todo el país.
Ahora la situación es diferente y se calcula que en el 2017 solo creceremos el 3,5 por ciento, pues no hay productos mineros en marcha y tampoco ingresos más grandes provenientes o de la exportación minera o de los nuevos precios de los minerales en el mundo.
Se esperaba que en el 2017, el Gobierno central hiciera todo lo posible por alentar el inicio de los proyectos mineros de Pampas del Pongo, Zafranal y también una solución a los inconvenientes que impiden la explotación de Tía María, pero el año se está acabando y todavía no hay señales claras de que las obras de habilitación de estas minas se puedan iniciar.
Arequipa necesita consolidar su liderazgo minero y ampliar sus posibilidades de empleo, de dinamización y de fortalecimiento de una economía que como la de todo el Perú, está en un trance difícil.
El Gobierno tiene una responsabilidad y una obligación por cumplir, pues los problemas que se confrontan en minería no se arreglan solos y requieren del concurso de todos los peruanos por el bien del país.
Arequipa no puede darse el lujo de descuidar inversiones mineras y exportaciones del rubro al mundo entero para seguir creciendo y desarrollarse económicamente.
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