Editorial: El crecimiento poblacional de Arequipa
15 de septiembre de 2017

Siempre se ha dicho, y más en los últimos años, que el motivo principal del crecimiento poblacional de Arequipa se debe a las migraciones, procedentes originalmente de los distritos y provincias hacia la ciudad capital, y luego de las regiones vecinas y muy especialmente de las altiplánica de Puno y Cusco.
Las apreciaciones hechas se ajustan a verdades y tienen como causa la bondad que en servicios públicos ofrece la capital en relación a los pequeños pueblos, básicamente agricultores, especialmente en educación y salud, así como en el abastecimiento de agua, desagüe y luz, pública y privada.
Es la misma atracción que ejerce Lima en relación al resto del país, y que conlleva el cosmopolitismo, en las grandes ciudades y la pérdida de identidades locales que se observan en una juventud ganada por medios de comunicación como la internet, a la que han tenido y tienen acceso las juventudes a través de los sistemas de cómputo y los teléfonos smartphone.
El Instituto Nacional de Estadística e Informática (Inei), acaba de revelar que Arequipa está creciendo en la proporción de 1,9 por ciento anual en su volumen de población y que los nuevos asentamientos se ubican en los márgenes de la carretera Arequipa-Mollendo.
Esos segmentos aprovechan la apertura de vías como Arequipa – La Joya para asentarse y permiten dejar de lado la idea de una ciudad satélite, asumiendo la tarea de hacer llegar al Pacífico lo que se produce no solo en Arequipa y en el sur del país, sino también en la vecina Bolivia y en el rico sur mediterráneo del Brasil.
Arequipa crece sin duda por el concurso de propios y de extraños aquí venidos y bien recibidos, y ahora ese crecimiento continuará para dar vivienda a quienes no la tienen mediante el sistema de autoconstrucción o de encontrar fórmula para revivir los trabajos comunitarios de otros tiempos.
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