Editorial: El fin de las canastas de Navidad
2 de diciembre de 2017

Por décadas la costumbre entre peruanos ha sido obsequiar canastas navideñas con productos de pan llevar, panetones y dulces a los empleados, amigos y colaboradores de empresas y de personas, pero desde que aparecieron los malls, la costumbre tiende a cambiar.
Primero se reemplazaron las canastas por vales de consumo, sobre todo en empresas industriales y comerciales, o por sumas de dinero con las que se ayudaba a las familias en los gastos extraordinarios, propios de las fiestas de fin de año.
En el presente, están predominando, las cajas sorpresa con contenidos iguales con los que se obsequia en vísperas de la Navidad y que generalmente contienen productos de consumo masivo para contribuir a las buenas ocasiones de reunión familiar y de alegría de quienes conviven en hogares o en beneficio de ellos.
Un caso sui géneris se ha presentado en el Congreso de la República, donde cada año la entrega de canastas ha significado polémica pública sobre lo que reciben parlamentarios y empleados del Legislativo, y ahora en la presidencia del fujimorista Galarreta, está planteando la posibilidad de no entregar canastas, pero sí cheques por mil 500 soles para cada empleado o congresista.
Esta situación de privilegio no se da en ninguna empresa pública o privada. Se estima que en el Congreso se invertirán 6 millones de soles en esta forma de saludar la llegada del Niño Dios y posibilitar que quien reciba el bono podrá hacerlo efectivo en lo que quiera o en lo que necesita con una gran diferencia con otros empleados públicos y desde luego también con el sector privado.
Antes eran las canastas navideñas y luego lo fueron las cajas de regalo y ahora el Congreso pretende instaurar la costumbre de entregar dinero en efectivo por las fiestas de fin de año.
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