Arequipa

Editorial: El funcionamiento de la Panamericana Sur

26 de julio de 2017
Editorial: El funcionamiento de la Panamericana Sur

Desde el fuerte sismo que produjo el desplome de rocas, piedras y tierra en la Panamericana Sur han transcurrido más de ocho días y ahora se confía al sector privado la tarea de rehabilitar la importante vía, agotados que han sido los esfuerzos estatales para conseguir liberarla de obstáculos.

La gobernadora regional de Arequipa y un viceministro del sector transportes se han encargado de ultimar detalles y tentativamente se anuncia para fines de semana entrante el que la Panamericana vuelva a funcionar a plenitud y termine un periodo que ha ocasionado desabastecimiento en mercado, castigo a los viajeros, desempleo en las empresas de transporte terrestre y también evidencia la ausencia de políticas preventivas que hubieran evitado o que ahora sufrimos.
Es verdad que está funcionando una ruta alternativa, pero limitada a vehículos ligeros y no a los 1500 camiones que normalmente circulan entre Lima y Arequipa y que se ven obligados a movilizarse en un viaje de 36 horas desde Arequipa hasta Lima pasando por Juliaca, Cusco, Abancay hasta Nazca.
Los fletes se han incrementado entre 90 y 100 por ciento y lo mismo está ocurriendo con las tarifas aéreas de las compañías que hacen servicio y de quienes las utilizan por necesidad ante la imposibilidad de hacerlo por tierra.
Hay perjuicios en productos del campo como cebollas y ajos, u otras de panllevar, mientras en los mercados se aprecian reajustes en los precios y desabastecimiento sobre todo en frutas.
En todo caso los trabajos de rehabilitación de la Panamericana Sur no suponen una garantía de que esto no puede repetirse y el Gobierno tiene la obligación de iniciar estudios y hacer obras para que los tramos en riesgo sean eliminados de la vía longitudinal más importante que tiene el país y que une los centros de consumo y producción como Lima y Arequipa en una forma adecuada a la exigencia de los tiempos y de las tecnologías.
Para colmo de males, al interior de la ciudad capital no hay arreglo en los diálogos entre transportistas y municipalidad y todo indica que cuando se inicien los trabajos del viaducto Salaverry tendremos más congestión en las calles, más exigencias de incremento en los pasajes y finalmente contaminación más alta agravada por la carencia de hospitales en funcionamiento pleno.
 
El problema de la Panamericana agrava lo que ocurre con el transporte urbano en Arequipa y provoca inquietud con respecto al futuro y estabilidad de las principales vías de ingreso y salida de Lima y la región sur.
 
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