Editorial: El futuro de Majes II
24 de febrero de 2018

Una de las características típicas de la obra pública con sobornos que practicó Odebrecht, en el caso de Perú, con empresarios privados de la construcción, es el uso frecuente de las llamadas adendas, a través de las cuales se revalorizaban obras en ejecución, para incluir en ellas el pago indebido de los gobiernos que suscribían los correspondientes acuerdos.
Por lo advertido, es comprensible la posición del Ministerio de Economía y Finanzas con respecto a un requerimiento de inversión adicional de 107 millones de dólares en la irrigación de Majes II y la oposición formal del Gobierno central a permitirlo.
Según el consorcio ejecutor de Majes, la inversión adicional corresponderá a la conversión del sistema de riego de canales abiertos a superficie por un sistema de entubado bajo tierra, que evite pérdidas por evaporación y otros que significarían ventaja para los agricultores que se hagan cargo de la explotación de las tierras.
Ocurre que por factores que siempre se pretende explicar, Majes resultaría costando casi el cien por ciento más de los 550 millones inicialmente proyectados para la inversión.
Ya no hay adendas, pero se encuentran métodos más sutiles que podrían implicar otra manera de utilizar el recurso que fue condenado anteriormente por todos los peruanos.
Es necesario que se expliquen meridianamente las ventajas supuestas o reales de todo el proyecto Majes, y mejor aún si se hace cuando no debe detenerse una obra soñada por muchos arequipeños y que es urgente para restablecer el equilibrio entre la inversión estatal y privada y la demanda arequipeña no satisfecha de empleo y rehabilitación económica.
Confiamos en que el Gobierno Regional de Arequipa, con el concurso de Lima, encuentre solución al problema, pero será exigencia comunitaria que tal satisfacción se logre con absoluta transparencia. Majes debe hacerse con variables tecnológicas que nos beneficien y también con un razonable buen uso del dinero público, aportado o del que se comprometa en el futuro.
En toda obra pública que esté por realizarse o en proceso de ejecución en el Perú, toda inversión adicional a la originalmente proyectada, deberá tener explicación aceptable.
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