Arequipa

Editorial: El hombre o la mujer de la reconstrucción

29 de marzo de 2017
Editorial: El hombre o la mujer de la reconstrucción

Auténtico arequipeño que supo de los terremotos de 1958, 1960 y hasta del 2001, tuvo una expresión feliz cuando se habló de lo que está llamado a hacer un hombre o una mujer con capacidad de reconstruir los daños ocasionados por las lluvias, los desbordes de río y los errores humanos cometidos en el Norte, el centro y Lima, asociados al Niño costero.

Hay que buscar una persona inteligente, honesta, amante del Perú, respetuosa de los pobres, entregada a una causa singularmente noble y grande.
Este hombre arequipeño al que interrogamos sobre nombres contestó con una expresión categórica cuando dijo busquen a un ciudadano que se parezca a nuestro Fernando Chavez Belaunde.
Esa sola mención entraña mucho de la condición de un arequipeño ilustre, hoy en el otoño de su vida que no solamente complementó la tarea de la emergencia, sino que le agregó la del desarrollo cuando Arequipa entre 1962 y 1968 tuvo un éxito espectacular en la tarea de dar viviendas familiares, dar agua a todos, abrir caminos a Yura igual que a Uchumayo, creó su fábrica de cemento para atender sus demandas de crecimiento, hizo realidad su parque industrial y también el parque artesanal de Paucarpata. Y comenzó a vislumbrar el crecimiento del Cono Norte. Ese puñado de varones no olvidaron a las provincias y alentaron la llegada de quienes querían ayudar a agricultores y ganaderos mejorando caminos e instalando puentes, generando energía que era necesaria y también cuidando del respeto de las libertades y de la prudencia hasta en la cobranza coactiva de los deudores pobres.
 
Arequipa ha sido ejemplo en una tarea de reconstrucción que ahora tiene que hacer el gobierno para la mayor parte del país apoyándose en la solidaridad de una fuerza única por el crecimiento, el empleo y el desarrollo.
 
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