Editorial: El papa y la política
28 de diciembre de 2017

Muchos creyentes estiman que el clima político que se vive en el Perú no permitirá presentarse con suelo parejo al papa Francisco cuando, dentro de menos de un mes, llegue a Perú en una visita oficial.
Desde luego, la llegada del Pontífice permitirá reducir las tensiones entre los grupos políticos actuantes y sobre todo alrededor de la imagen del presidente Pedro Pablo Kuczynski, zarandeado primero por la mayoría congresal que estuvo a punto de vacarlo, y luego por el escándalo que siguió por el indulto al presidente Fujimori, con protestas en las calles y renuncias en el Congreso y en el partido de Peruanos por el Kambio.
Está descartada la posibilidad de que Francisco postergue su visita a Perú y más aún se confía que cuando ponga pie en Lima habrá tranquilidad, aparte de religiosidad, entre todos los que se empeñaron en bien recibir al Santo Padre, y acompañarlo en su proyectada presencia en Madre de Dios, Trujillo y Lima.
En todo caso creemos que tendrá efecto balsámico escuchar la palabra del Sumo Pontífice y ojalá pueda con persuasión habitual y su ejemplo de vida, trasmitir a todos los peruanos una deseable paz y unidad para hacer posible que, restableciendo salud quebrantada y como una sola fuerza nos pongamos por encima de toda diferencia, mirando hacia el futuro y procurando dar bienestar a los que no lo tienen.
Es el gran deseo de todos los que ahora viven angustiados y contrariados por los sucesos políticos de las últimas semanas que pusieron al borde de la vacancia al presidente PPK y que también se incomodaron por el indulto a Fujimori.
La llegada del papa Francisco es motivo de esperanza de recuperar unidad nacional alrededor del mensaje cristiano y de una fe que está parcialmente quebrantada en un país que no entiende lo que pasa con sus gobernantes.
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