Editorial: El problema hídrico de Arequipa
28 de septiembre de 2017

Los alcaldes distritales, y principalmente los que riegan terrenos de cultivo con aguas del Chili, se pusieron de acuerdo para defender la intangibilidad del recurso hídrico que, según ellos, estaría amenazada por una proyectada central hidroeléctrica en Charcani.
El temor de los burgomaestres es que se produzca alguna disminución en el agua que se requiere no solo el consumo humano, sino también para riego; o que de alguna manera se contamine las aguas que, luego de ser utilizadas en Charcani VII mediante un sistema de bombas, serán devueltas al caudal del río y posiblemente contaminadas.
Es una expresión de las constantes batallas que los agricultores libran, con el apoyo de sus autoridades comunales en defensa de terrenos de cultivo y de un área agrícola que no crece desde hace muchos años.
Es la misma situación en pequeño que se confronta en el valle de Tambo, con las aguas del río del mismo nombre, y que han impedido hasta ahora la licencia social necesaria para empezar la explotación minera de Tía María.
Todos los alcaldes se han unido para defender el río, y su mejor contribución es procurarlo mantener limpio y permitir la recuperación de lo que se convirtió en muerto por la contaminación proveniente de los desagües que se volcaban al caudal e impedían la agroexportación.
Sin el ánimo de llegar a excesos que todavía no se justifican por la reserva con tienen lugar los estudios que se efectúan demandamos de Egasa una explicación suficiente sobre los fundamentos de los alcaldes para determinar posiciones y evitar que los desencuentros se agudicen.
Las batallas por el agua de riego se están librando en todo el mundo, como consecuencia de la contaminación ambiental de las menores lluvias y del alto costo que tiene para el alimento de nuestra población el agua que generalmente tenemos que represar.
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