Arequipa

Editorial: El recuerdo de Miguel de la Cuba Ibarra

24 de marzo de 2017
Editorial: El recuerdo de Miguel de la Cuba Ibarra
Cuando se construyó la planta de tratamiento de agua potable, conocida como La Tomilla II, se escogió el nombre de un ilustre y recordado ingeniero, nacido en Arequipa, y que trabajó incansablemente en favor de su pueblo y al frente de la empresa de saneamiento que hoy se conoce como Sedapar.
Miguel de la Cuba Ibarra, es el nombre del centro de potabilización de las aguas del Chili  para llegar a Cerro Colorado y a las partes altas ubicadas en el camino a Yura, y mas conocida como el Cono Norte.
En la memoria que existe de su responsabilidad profesional, de su empeño, inteligencia y voluntad, solo parece repetirse en gente como su colega de Lima,Rudecindo Vega, responsable de la empresa Sedapal, quién ha tenido un impresionante desempeño en la emergencia capitalina que obligó a suspender el abastecimiento de agua en estas últimas semanas.
Rudecindo Vega ha tenido un mérito adicional, cuando a través de medios de comunicación y especialmente la televisión, puso en conocimiento de la población en general, todo lo que se hacía para rehabilitar el servicio y no vaciló, hablando en un lenguaje coloquial y comprensible en decir verdades al  pueblo, precisar esfuerzos y devolver, en el menor tiempo posible, lo que los limeños querían y pedían.
Esa clase de servidores públicos necesita el país y en el caso concreto de Arequipa también.
Aquí se han ocultado verdades, que fueron oportunamente denuncias por los entes supervisores que pudieron comprobar que tubería troncal de La Tomilla II no había sido enterrada para preservarla y si puesta sobre piso para terminar, como resultó, lastimada por los huaicos, obligando a suspender el abastecimiento en los caños.
Quién calló no solo cometió una negligencia y quién no denunció lo indebido podría ser considerado un delincuente por el daño causado a una población que supera las 300 mil personas.
En momentos como los vividos no puede dejarse de recordar la labor de los iniciadores y ejecutores del Plan Pflucker y de gente como Miguel de la Cuba Ibarra y ahora también el del limeño Rudecindo Vega.
 
Los buenos funcionarios públicos no serán nunca olvidados por su entrega y su calidad de técnicos y de peruanos o de arequipeños.
 
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