Editorial: El sismo de Caravelí
16 de enero de 2018

Siempre es igual: cuando un fenómeno natural castiga a un pueblo, los más dañados son también los más pobres y no ha sido distinto el caso de Caravelí, donde un hombre ha perecido aplastado por rocas, pues su casita de material no noble fue arrasada.
Hay 700 familias damnificadas y la mayoría de ellas se encuentran albergadas bajo carpas en espera de la llegada de unos módulos de emergencia y después de una deseada reconstrucción de sus casas.
Afortunadamente los daños materiales no son muy significativos y los personales se han reducido a un muerto y a cerca de medio centenar de heridos.
Ahora hay que esperar que el Gobierno asigne recursos económicos extraordinarios para una reconstrucción efectiva y rápida, y que no ocurra lo que pasó en Caylloma, en el Norte con el Niño Costero, y antes en Pisco, durante el gobierno de Alan García, cuando se nombraron responsables que a la postre tuvieron que ser despedidos por su inactividad y su ineficiencia.
Arequipa defenderá a los hermanos que sufren ahora en Caravelí y podemos estar seguros que la misma prensa que dio cuenta rápida de los hechos, sin exagerarlos y con lenguaje de verdad, se mantendrá vigilancia en el respeto que merecen los que sufrieron el mal y ahora lo padecen.
Si bien la organización regional ha sido adecuada para atender lo inmediato lo más grave vendrá después. El Gobierno ha ofrecido millones de soles para reparar las viviendas dañadas o para reconstruirlas totalmente si ello es necesario. Esos recursos deben ser confiados en su administración a autoridades arequipeñas, pues los controles remotos no sirven cuando se trata de resolver problemas fuera de Lima.
Sino pasará exactamente lo mismo de lo desfavorablemente comentado. El aparato burocrático no funciona con la rapidez requerido por la necesidad derivada de un desastre natural.
La mejor respuesta que el Gobierno puede dar a un desastre natural es confiar la tarea de reconstrucción a las autoridades de las respectivas regiones, a aquellas que siente como propio el dolor de sus hermanos y que procurarán atenderlos de la mejor manera.
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