Arequipa

Editorial: El terremoto no esperado

27 de diciembre de 2017
Editorial: El terremoto no esperado

A muchos peruanos, y especialmente a los vinculados a la geología, les preocupa el silencio sísmico que se advierte en el país y que permite estimar como probable, un terremoto de caracteres catastróficos en Lima o en el norte de Chile con graves consecuencias también en la región en que vivimos.

Nadie puede asegurar cuándo puede ocurrir un sismo de tales proporciones, pues llegado que fuese el día en que sea posible hacerlo, se podrían reducir las consecuencias con avisos oportunos a los presuntos afectados. Por eso se hacen simulacros que no solamente son de advertencia, sino sobre todo de prevención para reducir las consecuencias.
Pero si ese fenómeno natural tan temido no llega y no tiene tratamiento posible de prevención, sí lo tenía la crisis política que ha vivido el país en un caso por el afán de vacar al presidente Pedro Pablo Kuczynski y luego de superada la contingencia y de producirse promesas de reconciliación y de cambios, se produce el indeseable suceso que ahora vuelve a alterar el orden público y a desalentar inversiones.
Peor aún cuando en estos hechos no se tiene en cuenta siquiera el interés de todos los peruanos, sino también el papel que el país juega en oportunidad en que el papa Francisco, desde el Vaticano, reclama por la paz, y anuncia que con gusto realizará su visita y bendecirá a los peruanos el próximo mes de enero.
Es absolutamente inexplicable a la cordura que se haya procedido en la forma en que se ha hecho. Nos libramos de la vacancia que tenía visos de un golpe de Estado para caer ahora en un enfrentamiento que llega a las instituciones y a las calles simplemente por no poner freno a tiempo a las presiones o al cumplimiento de objetivos secretos y estrictamente politiqueros.
 
Los terremotos políticos pueden causar tanto daño como los que producen los sismos derivados de fallas tectónicas y ahora enfrentamos uno con una réplica indeseable que nos pone otra vez en el signo negativo de la inversión y del empleo.
 
Compartir


Leer comentarios