Arequipa

Editorial: La crisis diplomática

20 de febrero de 2018
Editorial: La crisis diplomática
Nadie podrá negar en el país que los desaciertos de la diplomacia de Torre Tagle están resultando un problema muy serio para el prestigio internacional del Perú a propósito de la desinvitación al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ni siquiera los países miembros del grupo de Lima se han solidarizado con la actitud de la ministra de Relaciones Exteriores, Cayetana Aljovín, de no invitar a Maduro, limitándose a decir que respetan la decisión peruana, pero sin precisar si la comparten o si hubieran hecho lo mismo en su respectivo país.
Hay tres presidentes de América que tampoco están de acuerdo con la medida. Se trata de Cuba, Bolivia y Uruguay, y no faltan observadores políticos peruanos y excancilleres de la República, que creen que Perú no puede impedir que Maduro venga a la cita, pues es solo país sede y no necesariamente organizador del evento.
Así, los días pasan y el dictador venezolano se frota las manos de gusto al estimar que de alguna manera y en un momento determinado la terquedad de Aljovín cambiará, pues al gobierno peruano solo le asiste el derecho de recibir a todos los presidentes, de darle seguridad y de no discriminar a ninguno de ellos.
Cuál será la actitud final del Perú y de su gobierno, ahora que está comprometido en el empeño, no solo la firmante de la carta de desinvitación, sino también el propio decir del presidente de la República.
 
La diplomacia peruana está puesta a prueba y es de esperar que se pida concurso de los expertos para mejor decidir en el caso de la presencia de Nicolás Maduro en la Cumbre de América.
 
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