Editorial: La disolución de la Policía Municipal
5 de octubre de 2017

La Policía Municipal de la comuna provincial de Arequipa tiene más de medio siglo de existencia, y fue creada para simbolizar el orden que el municipio debe ejercer en la ciudad, así como para dar lucimiento a la seguridad de la institución y simbolizar el apoyo del alcalde en funciones.
Se ha decidido ahora, que los siempre uniformados de azul sean liquidados. Un total de 70 agentes, que tienen condición de nombrados, pasarán a disposición de la Gerencia de Recursos Humanos, para ser objeto de un proceso sancionador y enviados a otras oficinas. Otros 25, que estaban contratados de manera temporal, simplemente serán despedidos.
Lo que pretende el alcalde provincial, que tomó semejante resolución, es que la Gerencia de Seguridad Ciudadana, a cargo de Marcos Hinojosa, asuma la función de ser jefe del Serenazgo, y también de lo que quede de la Policía Municipal y todo fue consecuencia de los tradicionales bautizos que a nuevos empleados de la PM se hacen desde hace años.
Es de advertir que los municipales fueron frecuentemente maltratados, a pesar de lo cual su tradicional manera de vestir daba lucimiento a las actividades oficiales de la comuna y discreto cuidado en las actuaciones públicas promovidas por el municipio.
El serenazgo en cambio es nuevo y no ha tenido el éxito esperado ni por la propia Municipalidad ni por la ciudadanía. Hace mucha falta más complementación entre el serenazgo y la Policía Nacional, así como entre esta dependencia edil y las juntas vecinales que virtualmente no existen en el Cercado y que solo tienen acción y presencia en los distritos frecuentemente más abandonados por todo servicio de cuidado.
La decisión de disolver la Policía Municipal debe significar también su reemplazo por un organismo que merezca el respeto de todos y que no se encargue exclusivamente de perseguir ambulantes.
Leer comentarios