Arequipa

Editorial: La hidroeléctrica de Charcani

23 de diciembre de 2017
Editorial: La hidroeléctrica de Charcani

Definitivamente el proyecto de la central hidroeléctrica Charcani VII, que quiere hacer Egasa a un costo de 50 millones de dólares para generar 20 megavatios, que reemplacen el aporte que actualmente hacen al sistema interconectado de energía del país, tiene que ser revisado.

No solo se trata de la oposición iniciada por agricultores de la zona de riesgo por donde pasa el Chili, quienes afirman que se malograrán las aguas río abajo de Charcani, sino que ahora el Gobierno Regional objeta el que la hidroeléctrica esté ubicada en una zona que se quiere convertir en Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Debe recordarse que el valle de Chilina, es prácticamente la única zona intacta del área paisajista y a la que está empeñada el Gobierno Regional en conseguir que el gobierno del Perú y la Unesco declaren como intangible para protegerla.
Incluso cuando se hizo el puente Chilina, la autoridad que secundaba al Juan Manuel Guillén decidió comprar los terrenos de cultivos que estaban debajo del puente para que fuesen conservados como tales, de forma tal que no se afectara ni el paisaje ni la unidad cultural y arqueológica del sitio.
Corresponde ahora a Egasa redefinir el lugar en el que se construirá la hidroeléctrica, no solo atendiendo el reclamo de los agricultores, sino de los arequipeños en general que hacen esfuerzos para defender una campiña cada vez más depredada y justamente ahora cuando el proceso de limpieza del Chili con la planta de tratamiento de La Enlozada está devolviendo vida al río la pureza que había perdido.
Hay que defender, en todo lo posible lo que queda de los campos que bordean el río Chili y una construcción como la que se cita la malogra definitivamente. 
 
La represa de Charcani VII debe ser ubicada en un lugar en el que dañe lo menos posible la unidad paisajista del valle de Chilina y proteja la belleza de lo poco que queda de la vieja Arequipa.
 
Compartir


Leer comentarios