Arequipa

Editorial: La libertad más preciada

7 de mayo de 2017
Editorial: La libertad más preciada
Todo dictador y en todos los tiempos se encarga de perseguir, hasta procurar desaparecerla, la más preciada libertad del hombre, cual es el poder expresarse, comentar corrientes de opinión, bien elegir a gobernantes o decidir los destinos de su respectiva nación.
En el reverso de la medalla, los demócratas se empeñan en asegurar la vigencia de esta libertad y de la inherente de prensa escrita y hablada, de perfeccionamiento de partidos y de otras formas de expresión colectiva en un clima de respeto y de consideración a las minorías para mantener un equilibrio social a todas luces necesario.
Por eso es muy importante el que, a 23 años de su aprobación americana, el gobierno del Perú se haya animado a estampar firma a través del presidente de la república, en la declaración de Chapultepec, donde se declara y se dispone el absoluto respeto a la libertad de expresión y de prensa, cuando hay países de América, felizmente en minoría que todavía creen en la conveniencia de callar bocas y de amarrar manos, para que no se diga ni se escriba de los desmanes del autoritarismo.
No hay democracia sin prensa libre, y esto es bueno decirlo por el riesgo permanente que se advierte en países como el Perú, dónde algunos equivocados pretender imponer restricciones que limiten las libertades y ponga en riesgo la estabilidad de todo un sistema para obligarnos a ser como cubanos o venezolanos, donde hay una mordaza evidente que acarrea las consecuencias que todos conocen para toda la actividad en esas naciones.
Hay países en riesgo, como Ecuador y también Bolivia, o como lo fue Argentina, y en algún momento Brasil, o anteriormente Chile.
La libertad de prensa tiene que ser cautelada en el Perú como única garantía real para cerrar el paso al autoritarismo o a la dictadura.
 
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