Editorial: La obligación de todos los peruanos
23 de abril de 2017

Por el tamaño, y también el costo, de la rehabilitación y luego el desarrollo de los departamentos del norte, afectados por las lluvias del Niño costero, ningún peruano gobernante o gobernado puede sustraerse de la común obligación de colaborar en una cruzada de salvación que también signifique evitar la repetición de lo sufrido y conseguir, justo para el bicentenario de la Independencia, que los pueblos también abandonados del norte puedan prosperar y sus hijos tener empleo.
En este sentido, es grato haber escuchado la invitación del presidente Kuczynski, y la respuesta de la lideresa de oposición Keiko Fujimori Higuchi, de deponer cualquier otro interés o asunto en aras de priorizar la labor de rescatar lo perdido, enmendar errores cometidos por otros que habilitaron áreas de riesgo para la construcción de viviendas, trazaron malos caminos y desconocieron lo que los rios tenían como cauce natural.
La sola presencia de la señor Fujimori, en los actos conmemorativos del aniversario de la liberación de rehenes en la Embajada del Japón, implicaba una suma de concurso a la tarea emprendida por un gobierno que no era de sus filas.
Por eso también la expresión de gratitud que hizo el presidente a la persona que maneja la mayoría parlamentaria del Congreso, por estimar que su gesto representaba identificación con causa nacional.
Corresponde ahora a los seguidores de uno y de otro lado en lo político, bien elegir a la gente a la que se confiara la rehabilitación y el desarrollo.
Asimismo, es de esperar que mientras se ocupen del norte, eso no signifique descuidar el norte ni el centro del país, dónde hay compromisos que han fragilizado el crecimiento y también el empleo, sobretodo en ciudades o regiones como Arequipa, que han tenido liderazgo nacional, por encima de los promedios de todo el país, y que ahora se debaten en la angustia de la parálisis pública o de la poca o ninguna inversión privada.
A la tarea nacional de devolver el crecimiento al norte, que unirá a todos los peruanos hay que sumar la que corresponde al sur y especialmente a una Arequipa que lideró los porcentajes del desarrollo del Perú.
En este sentido, es grato haber escuchado la invitación del presidente Kuczynski, y la respuesta de la lideresa de oposición Keiko Fujimori Higuchi, de deponer cualquier otro interés o asunto en aras de priorizar la labor de rescatar lo perdido, enmendar errores cometidos por otros que habilitaron áreas de riesgo para la construcción de viviendas, trazaron malos caminos y desconocieron lo que los rios tenían como cauce natural.
La sola presencia de la señor Fujimori, en los actos conmemorativos del aniversario de la liberación de rehenes en la Embajada del Japón, implicaba una suma de concurso a la tarea emprendida por un gobierno que no era de sus filas.
Por eso también la expresión de gratitud que hizo el presidente a la persona que maneja la mayoría parlamentaria del Congreso, por estimar que su gesto representaba identificación con causa nacional.
Corresponde ahora a los seguidores de uno y de otro lado en lo político, bien elegir a la gente a la que se confiara la rehabilitación y el desarrollo.
Asimismo, es de esperar que mientras se ocupen del norte, eso no signifique descuidar el norte ni el centro del país, dónde hay compromisos que han fragilizado el crecimiento y también el empleo, sobretodo en ciudades o regiones como Arequipa, que han tenido liderazgo nacional, por encima de los promedios de todo el país, y que ahora se debaten en la angustia de la parálisis pública o de la poca o ninguna inversión privada.
A la tarea nacional de devolver el crecimiento al norte, que unirá a todos los peruanos hay que sumar la que corresponde al sur y especialmente a una Arequipa que lideró los porcentajes del desarrollo del Perú.
Leer comentarios