Editorial: La obra de Majes
7 de noviembre de 2017

Tuvo razón el presidente Kuczynski, cuando, al poner en marcha la tuneladora que se encargará de reemplazar los antiguos canales de riego por conducto subterráneos en el proyecto Majes II, culpó a malos gobernantes el no haber hecho lo que ahora se ha logrado en los últimos 15 años.
Culpó las administraciones gubernamentales y centralistas de Toledo, García y Humala, que en su tiempo y momento no hicieran lo necesario e indispensable para hacer realidad irrigacional de 38 mil hectáreas, que significa decenas de miles de empleos durante la construcción o ejecución de obra o en la explotación ya de terrenos de cultivo.
Esos 15 años han sido restados del natural crecimiento emprendedor de Arequipa, y solo puede atribuirse a una burocracia inepta y poco considerativa de la descentralización, el que no se hubieran alcanzado objetivos que sí se logran cuando hay una concertación adecuada entre un gobierno regional vigoroso y decidido, y un Ejecutivo central que escucha, destraba y favorece la obra pública.
También es importante que a la par que se construye la represa de Angostura, que albergará las aguas para Majes, se vayan tendiendo las redes de riego hasta llegar a las cabeceras de los lotes que se pondrán a la venta también antes de que termine el proyecto irrigacional y que simultáneamente se trabaja la generación hidroeléctrica en Lluta y Lluclla.
Solo una adecuada concertación entre la región y la provincia y el gobierno central, permitirá buscar el mismo nivel de las zonas desarrolladas del Perú con aquellos lugares que aún pueden quejarse con razón de los errores del centralismo.
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