Editorial: La participación militar frente a las lluvias
4 de abril de 2017

Es justo reconocer que por vez primera en una situación de emergencia como la que se ha vivido, en el norte del país e incluso en Lima la participación militar ha sido decisiva en el empeño de salvar vidas, rescatar bienes y facilitar auxilios para quienes sufrieron los efectos de la naturaleza.
En esa tarea ha sido también ejemplar la actitud del ministro de Defensa, quien no solo ha participado del esfuerzo sino que ha tenido un papel muy importante en la tarea que iniciará el gobierno para la reconstrucción de lo dañado y el desarrollo de las zonas afectadas.
Jorge Nieto Montesinos, con ancestro arequipeño evidenció que no solo tiene capacidad y empeño en el trabajo confiado por el presidente Pedro Pablo Kuczynski, sino que lo animan los mejores propósitos para con los hermanos en desgracia.
Felizmente para todos Ejército, Marina y Aviación pusieron a disposición de la comunidad que lo necesitaba los recursos indispensables en aeronaves, como aviones del puente aéreo y helicópteros de rescate, a los que sumó La Marina el aporte de sus naves para el traslado de las donaciones y de los voluntarios que auxiliaron a las víctimas, y la Fuerza Aérea traslado a millares de damnificados hasta ciudades seguras o hasta hospitales de mejor calidad que los amagados por las aguas.
Se estableció así un entendimiento singuar entre peruanos uniformados y los que visten de civil. El corazón de todos dolía igual y el reponerse para enfrentar a naturaleza incontrolable también. El lema de Una Sola Fuerza, tuvo así una tangible realidad y comprometió a todos los que pensamos en el futuro del país, en la grande tarea de rehacer lo dañado y de reconstruir con un criterio diferente para que no haya posibilidad de que esta mala experiencia pueda repetirse.
En una emergencia como la citada, la única manera de actuar es a la manera de los militares. Hombres y mujeres que tienen el honor de levar el uniforme se sintieron más obligados que nadie en trabajar y en servir, en salvar y en ayudar y ahora están también comprometidos en la honrosa labor que nos corresponde a todos para devolver a la normalidad lo que fue malogrado, restañar heridas y permitir que el Perú del mañana sepa que después de una pesadilla hay un despertar luminoso.
Las Fuerzas Armadas del Perú dieron un ejemplo singular de colaboración con la población civil afectada del norte y de Lima, y eso también significa un compromiso para trabajar por la reconstrucción y el desarrollo.
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