Arequipa

Editorial: La reforma de las empresas de saneamiento

28 de marzo de 2017
Editorial: La reforma de las empresas de saneamiento

En una especie de suerte decidida se encuentran las pretensiones de las juntas de accionistas de las empresas de saneamiento del Perú por una disposición suprema que ordena que solo los alcaldes provinciales sean accionistas de las mismas y que se reconformen los directorios de las organizaciones.

Parecería que hicieron el anillo justo para el dedo de Sedapar y ahora no hay gente que secunde la idea de que las cosas queden como están después de lo infelizmente ocurrido con las lluvias y las plantas de potabilización de La Tomilla I y II.
Se trata de dinamizar el funcionamiento de tales empresas, permitirles cubrir demanda en las mejores condiciones y llegar al año 202 con un Perú que tenga en todos sus pueblos agua potable y desague. Esa es por lo menos la promesa deseosa de realizar por parte del gobierno que preside el presidente Kuczynski y a ojos vistas de la situación en que se encuentran la mayoría de las empresas actualmente encargadas del servicio.
En Arequipa todos los habitantes que tengan edad suficiente para recordarlo, saben de lo bueno que hubo en las gestiones iniciales de la empresa que originalmente proporcionaba agua potable como parte de función municipal y que provocó la creación de la corporación de saneamiento que en la actualidad se llama Sedapar.
Lo malo tiene que corregirse y si el tumor es maligno no hay remedio de tratarlo clínicamente, sino de extirparlo. Hay que evitar la politización de las empresas de saneamiento, permitir la participación privada en ellas, alentar su desarrollo técnico y procurar el éxito que se traducirá, inevitablemente, en una excelencia de servicio que requerimos todos.
 
Reformar las empresas de saneamiento ya está decidido aún cuando algunos, con el derecho del pataleo, que les corresponde, puedan oponerse a lo que, a ojos vistos es una exigencia de realización pronta.
 
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