Arequipa

Editorial: La rotación policial

31 de julio de 2017
Editorial: La rotación policial

Pocas dudas hay de que el sector Interior, está atendido por un ministro empeñado en una lucha contra la delincuencia y en un cambio de imagen de la Policía Nacional del Perú, venida a menos, por actos de corrupción o de inconducta funcional y de equivocado manejo.

En Arequipa, el jefe de la IX Región Policial que comprende Arequipa, Moquegua y Tacna, anuncia que 2 mil 500 efectivos serán rotados en sus puestos por presunta baja producción.
La noticia es satisfactoria a todas luces, pues se suma al anuncio de que 700 nuevos agentes del orden y de la ley, que egresan de la escuela de subalternos de la PNP, serán incorporados al equipo de trabajo de protección a la comunidad.
Así no solo se procura aumentar el número de efectivos, sino impulsar el trabajo de todos ellos que se traducirá en un mejor cuidado de quienes aquí vivimos y en presencia y apoyo logístico suficiente, de un cuerpo especializado en la investigación y en la detección preventiva de lo que peor están en otros lugares de la República.
Pocas dudas hay de que esto signifique algo que solo beneficiará a Arequipa, obedece a una política nacional, trazada por un eficiente funcionario y un comando interesado en devolver prestigio a la institución con el concurso de un serenazgo municipal que hasta ahora no ha tenido el éxito deseado en la ciudad ni en los distritos, especialmente en estos últimos en donde la presencia policial es insuficiente.
El serenazgo tiene ahora la posibilidad de contar con recursos recaudados por las empresas de servicio eléctrico y solo dependerá de los hombres que lo manejen para que tenga éxito en una coordinación permanente con la Policía Nacional y también con el Ministerio Público. No está demás señalar que también se debe legislar adecuadamente para que las sanciones que se impongan a los delincuentes sean efectivamente disuasivas y de esta forma se libere a la población de quienes se han empeñado en hacer maldades.
 
Combatir la delincuencia no solo es tarea policial y de serenos, sino también de una adecuada legislación y de una efectiva acción de fiscales y jueces para sancionar a los culpables.
 
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