Arequipa

Editorial: La salida constitucional

6 de marzo de 2018
Editorial: La salida constitucional

En un país sabedor de una desaceleración en la obra pública y en la inversión privada, y como colmo de males las investigaciones sobre sobornos realizados por empresas brasileñas nos han puesto en una incómoda situación ante nosotros mismos y ante los habitantes de América.

Todo indica que el ambiente revuelto tiene que tener una salida que no sea otra que la que ordena la Constitución en estos casos y que deben alejarse otras posibilidades que signifiquen el quiebre del orden constitucional y terminar de malograr el futuro de recuperación que asoma.
Ya no existe, entre las autoridades y personalidades peruanas, quien pueda ser convocado para procurar un entendimiento entre los grupos políticos actuantes y el propio Presidente de la República está asediado por denuncias constantes.
Las únicas salidas constitucionales tienen que ver con las posibilidades de una renuncia o vacancia presidencial, y la sustitución del señor Pedro Pablo Kuczynski por el primer vicepresidente de la República, actual embajador en Canadá, y quien tiene la obligación de intervenir para que los políticos entiendan que es demasiado riesgoso mantener el momento actual por más tiempo.
Nadie desea en el Perú otra solución que pudiera salir de los cuarteles o de la violencia callejera.
Tampoco hay justificación suficiente para intentarlo siquiera, a sabiendas de un trabajo inteligente e independiente del Ministerio Público para esclarecer hechos, que, en la mayoría de los casos, son de escándalo y que mueven a preguntarse cuál puede ser el destino de un pueblo, cuyos dirigentes han sido enlodados por el soborno o participantes en él.
Que no se levanten otras voces que no sean acá ellas que quieran seguir la senda de la ley. En todo caso hay que cerrar la puerta a los imprudentes en el quehacer y en el decir y demandar del Jefe del Estado una actitud prudente y necesaria para devolver a la normalidad la vida del país.
 
Cualquier salida a la crisis política actual solo puede tener el camino que señala la Constitución en casos semejantes. Lo demás sería un retroceso histórico en el proceso democrático peruano y merecería la condena del mundo.
 
Compartir


Leer comentarios