Arequipa

Editorial: La semana de la hermandad

12 de abril de 2017
Editorial: La semana de la hermandad

Esta semana santa tradicional en Arequipa católica por su fidelidad a la solidaridad y también al dolor de la madre de Jesús, tiene un elemento muy importante para hacer más fuertes los lazos de confraternidad entre los que viven en el país con los que han sufrido daños, durante más de un mes y medio, en el norte del Perú y también en las vecindades de la ciudad capital.

El sur, que ha sufrido menores consecuencias, está en capacidad no solo en participar sino de liderar una gran campaña para que todos los peruanos perciban la obligación que tenemos con los hermanos y les ayuden, con el ejemplo que dieron en su momento cusqueños y arequipeños luego de los terremotos de 1950, 1958 y 1960, para ponernos de pie y avanzar hacia un país más justo y más desarrollado.
Esta semana santa debe ser una ocasión para estrechar manos y marcar pasos hacia el mejor empleo y el progreso momentáneamente detenido por una naturaleza que se tornó despiadada y que recibió como respuesta el común deseo de hombres y mujeres de acudir con el hermano y dar un nuevo rostro a un país empeñado en recuperarse y en avanzar hacia el común destino de ser más grande.
En los momentos más difíciles no tuvimos más remedio que orar pero no nos detuvimos. Las respuestas fueron inmediatas en agua, ropa, transporte, apertura de caminos cerrados y constantes deseos de que todo lo malo terminara para iniciar la recuperación que no solo supone reparar la emergencia sino dar oportunidad a un Perú más seguro.
Es también el tiempo de una cruzada democrática de la que nadie se ha autoexcluido que puede ser modelo de otras naciones que ojalá no sufran los embates lamentables que hemos tenido.
Cristo ha sido misericordioso con el sur y no han faltado oraciones para agradecerlo pero como buenos peruanos compartimos el dolor de aquellos que han sufrido y en esta semana santa solo pedimos fuerza al Señor para que nos acompañe y nos iluumine en la tarea recién iniciada de devolver buen rostro a nuestro amado país.
 
Esta semana santa es, sobretodo la semana de la hermandad, de los que creen en la capacidad del hombre para sobreponerse a despiadada naturaleza y piden a Dios iluminar a nuestros gobernantes para recuperar los daños sufridos en el norte y en Lima.
 
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