Editorial: La solidaridad y la donación de órganos
8 de mayo de 2017

Con el avance de la tecnología y de la ciencia son cada vez mas frecuentes los casos de pacientes que pueden ser salvados mediante trasplantes que originalmente estuvieron limitados a ojos y riñones y que ahora serían posibles en otros órganos, incluídos corazones y pulmones.
En todos los casos se precisa de donantes, es decir de enfermos o accidentados en proceso irreversible y terminal que cedan sus organos vitales por decisión propia o por la de su familia para prolongar su existencia en el cuerpo de otros seres que están siendo atendidos por años con apoyo mecánico.
En naciones mas desarrolladas se registra un mayor número de personas relativamente jóvenes que deciden ayudar a quienes están pasando apuros y en Arequipa son posibles los trasplantes de córnea y también los de riñón, pues hay equipos adecuados para los tratamientos y médicos especializados en el tema.
Aquí también aparecen pocos donantes. Es de advertir que las consecuencias que obliga a trasplantes cada dia se incrementan y que el número de quienes reciben diálisis en el caso de riñones y que precisan de corneas renovadas para salvar vista aumentan por condiciones ambientales, formas de vida o de alimentación.
El gobierno central ha establecido sistemas promotores de las donaciones, pero no ha logrado el éxito esperado. Es necesario que esta labor de convencimiento y de conveniencia se inicie en los planteles de educación elemental para que cada ser tenga presente el riesgo que corre de resultar enfermo o la facilidad de extender su vida cediendo algunos de sus organos en favor de un semejante.
Aquí se pueden recepcionar todo tipo de muestras que serán trasladadas a Lima, en caso necesario, para renovar organos tales como corazones, pulmones e hígado.
Una cultura de donaciones necesita de una educación en todos los niveles para hacer comprender las ventajas de la solidaridad para con el hermano enfermo.
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