Editorial: Las botas que faltan
17 de julio de 2017

No resulta una excepción nacional la crisis que confrontan los bomberos del Perú, y que se ha evidenciado con caracteres espectaculares en los incendios recientemente ocurridos en Lima y también en las dificultades que tienen los voluntarios vestidos de rojo que trabajan en Arequipa.
En el extremo máximo de la sinrazón que viven los bomberos, se encuentra el hecho de que no tienen la indumentaria mínima y suficiente para cumplir su trabajo sin riesgo de exponer la vida y de poder atender las emergencias que se confronten siquiera con botas adecuadas que ahora son solicitadas de regalo a potencias extranjeras.
Los bomberos norteamericanos, a través de la Embajada de los Estados Unidos en Perú, han hecho un valioso aporte en uniformes y botas de campaña para los cuerpos de bomberos que funcionan en Lima, pero en Arequipa, el comandante general de la región bomberil ha señalado que la situación es caótica.
Es verdad que la ciudadanía ha hecho una colecta pública, que alcanzó a bordear los 150 mil soles para superar las dificultades mecánicas y de vestido que tienen los voluntarios, y también resulta preocupante que el número de voluntarios que se presentan a la escuela de formación bomberil sea cada día menor por la falta de apoyo que del Estado debieran merecer los que apoyan al semejante en apuros.
Es menester que el Estado asuma la responsabilidad de mantener los cuerpos de bomberos del Perú, proteger a quienes en ellos trabajen, brindándoles seguros de salud y de vida, apoyándoles con equipos de rescate, de auxilio médico y de lucha contra el fuego y asumiendo los gastos que demande su funcionamiento y calidad.
El carácter de bomberos voluntarios que tienen en el Perú las compañías de socorro contra incendio tiene que desaparecer para convertirse en una dependencia estatal de seguridad y bien colectivo.
Leer comentarios