Editorial: Las huelgas sin sentido
27 de julio de 2017

Ocurre por igual, con la huelga médica nacional y con el paro regional del sur del Sutep. Los enfermos no acuden a los consultorios externos de los hospitales y los alumnos de colegios públicos están disfrutando de sus vacaciones y convirtiendo a sus maestros en malos ejemplos de comportamiento.
Es decir, que en la práctica no hay solución a la vista en ninguno de los dos movimientos que se limitan a expresar descontento en las calles, sin que se realice un diálogo que busque soluciones que se ajusten a realidades y también a la ley.
Sabido es que no se pueden conceder aumentos que no se han presupuestado ni en los sectores sociales ni en ninguna otra dependencia donde se quisiera hacerlo, excepto en casos de catástrofe como ocurrió con El Niño costero.
El Gobierno evidencia debilidad para poner las cosas en el lugar que deben estar y lo que es peor, hay gobiernos regionales sobre todo del sur, que se niegan a efectuar los descuentos que son de obligación legal ante una huelga declarada no ajustada a la ley y que podrían presionar a quienes se mantienen en un paro abusivo que ha puesto al borde de hacer perder el año académico a los alumnos de educación secundaria de los últimos años y afectado el cumplimiento de la currícula que corresponde.
Con la ley en la mano, es posible poner término a los dos conflictos que se citan, no se puede ir contra la ley ni contra la razón, y médicos y profesores deben volver a sus lugares de trabajo para evitar que se multipliquen los daños que ya han sufrido los estudiantes del sector público y también los pacientes que requieren tratamientos y controles.
El Gobierno ha asumido el compromiso de mejorar los haberes de los médicos y de los maestros a partir del 01 de enero del 2018. Cuando rija un presupuesto nuevo, aprobado por el Congreso y en el que propondrá mejoras salariales y más recursos el Poder Ejecutivo.
El conflicto de médicos y profesores debe terminar para no ocasionar más daños a quienes son alumnos o pacientes. No hay otra salida, pues no se puede exigir un aumento inmediato que no está presupuestado que tendrá que esperar al del 2018 para mejorar la situación económica de los sectores de Salud y Educación.
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